En un rincón de algún lado del planeta un hombre busca en la basura algo que pueda usar, algo que lo lleve a sobrevivir, mientras alguien se frena, le tiende una mano, le pregunta su nombre y le estrecha un abrazo tratando de romper con las estructuras. La indiferencia cotidiana a la pobreza, hoy tiene cara y nombre. Por lo menos ese día se embarran juntos para intentar sobrevivir.
En algún lugar del mundo, el llanto de una niña de seis años se escucha ante la injusticia del mundo, hoy por primera vez descubre lo que es un abrazo, un beso, una golosina y un "te quiero".
Entra al recinto con aire desanimado, es el segundo mes buscando un trabajo que no consigue para alimentar unas panzas que con cariño y amor intenta cuidar, presenta su curriculum y la charla con quien puede ser un verdugo más de su vida o su salvador. El hombre de traje mira al muchacho paliducho y flaco, lo escucha y se conmueve. Él muchacho sale con frente en alto, después de mucho tiempo puede sonreír ante sus hijos.
Luego de tanto pensar, aquel niño de apenas trece años, mira a su amada, siente un amor puro porque es el primero, intenta decirle que la ama, todo es difícil a su edad. Ella piensa, se sonroja y le contesta que también siente aquella cosa que los grandes llaman amor y por primera vez aquellos enamorados que todavía no intoxicaron su sentimiento con la adultez descubren lo que es un beso.
Parado frente a la mesa se encuentra ella, responde preguntas de los tres jueces que definirán su futuro, le tiemblan las manos, y suda de los nervios. Contesta lo que siente, lo que aprendió. Los profesionales analizan sus respuestas, la miran... Al salir con del aula, lo esperan sus familiares y amigos, en este mundo el esfuerzo de tantos años es reconocido, la sociedad tiene una nueva licenciada que intentará cambiar la historia.
En la oscuridad y las luces, el alcohol, las drogas y la apariencia, dos almas solitarias encuentran su destino entre tanta borrachera, donde parece ganar la superficialidad efímera, ellos retan al destino enamorandose.
Pasa a un adversario, pisa la pelota y la pasa a un compañero, que más que compañero es amigo, este devuelve el gesto hacia otro compañero que frena la redonda y piensa, quedan pocos minutos antes de que termine el juego. La separa de su pie y centra al área donde se encuentra otro amigo que cabecea metiendo el gol que los hace merecedores de levantar la copa. Y esa sensación de sentirse inmortal.
Ella camina rápido por miedo a que le roben, camina mirando para todos lados, quiere llegar a su hogar para poder guardar el dinero que tanto le costo ganar, en eso alguien le toca la espalda y él, un joven veinteañero, le devuelve ese sobre que se le había caído por los nervios de perderlo.
Maneja apresurado porque esta llegando tarde, el muchacho no puede ni pensar en atrasarse un minuto más de su ida al trabajo. En ese momento, mira a su derecha y ve como un padre y sus hijos intentan empujar un renault 9 que apenas puede moverse, el hombre prende las balizas y ayuda al padre a prender el automóvil de nuevo.
En algún lugar de todo este mundo, mientras lees esto, pasan cosas que ni se pueden imaginar. Héroes que retan al destino, la rutina y el miedo. Héroes que caminan, de piel y hueso, no son beatificados pero cumplen con el primero de los mandamientos, amar. Héroes sobran, lo que faltan son quienes los imiten.
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