Pienso cosas que me van ocurriendo, que consigo ver, tratando de alejarme de mi vida viéndola de afuera.
Muchas veces pensamos que nuestra propia vida no tiene acción, es tediosa, aburrida, sin sentido, encerrada en la rutina.
Si supiéramos que la rutina podemos cambiarla con cada paso, ¿la vida tomaría otro color o no? Es interesante pensar que en el camino al colegio, al trabajo, a la facultad, a cualquier lugar que entre en los parámetros de la rutina, si un día vamos por un lugar y otro día por otro cambia la vida para siempre, tal vez nos encontramos con alguien tal vez no, tal vez en el otro camino nos robaban, teníamos algún accidente y salvamos nuestra vida solamente por ser espontáneos, por no entrar en la rutina, por no ver la vida como una rutina, cada acción interfiere en la vida como la conocemos, haciendo único cada minuto. ¿Si logramos pensar esto la vida ya no es tan rutinaria no? La idea no es que perseguirse pensando que hubiera pasado si tomáramos la otra decisión, sino que hoy estoy donde estoy por mí, porque yo lo elegí, porque si la vida es rutinaria es porque nosotros queremos que así sea, porque si logramos algo es porque nosotros lo conseguimos, y si perdemos algo también es nuestra culpa. Otra idea que sale de esto es no arrepentirse de nada, la vida sigue y si hubiéramos elegido otra cosa no aprenderíamos la lección del error.
Eso es lo mejor de ser adolescente, ser impulsivo y todo es importante, todo lo que después en el mundo adulto no importa nosotros lo vemos como un factor clave en la vida. Lo que tenemos que creer nosotros es que debemos agradecer el error de pequeños, agradecer que aprendiéramos la lección a poca edad para tener muchos años para vivir, para enseñarla.
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