Día 2: 20/09/2011
Preguntas sin respuestas
Hoy me levante mucho peor que otros días, me faltan cosas de vos, tus abrazos, tu sonrisa que ilumina mi día, hasta la sola idea que estés conmigo me pone feliz.
Tus besos ausentes hacen que mi vida este tan vacía, tan insípida que no tengo ganas de nada, no me puedo concentrar.
Lo único que hago es extrañarte y pensar que solo si, tan solo si volvieras mi vida volvería a respirar.
Hoy, justo hoy es el día de los novios, y me pusiste un evento que me amabas, obviamente puesto en un tiempo pasado, cuando todavía existía ese amor en algún lado de tu cuerpo. Fue un golpe terrible a mi cabeza y corazón el darme cuenta que perdí ese te amo tan lindo.
No encuentro ninguna respuesta de cómo salir, busco en mi la respuesta para seguir pero no puedo no sé cómo, no hay respuestas y muchas preguntas. Sé que en algún lado puede estar la solución. Hoy solo pienso en querer cambiar de vida, para dejar de sentirme asi, dejar de estar mal.
Mi cuerpo, mi mente, mi corazón te extrañan te anhelan y no dejan de llorarte. Pero solo en un rincón de mi soledad puedo derramar mis lágrimas. Quiero que esto termine de una vez, si no queres estar conmigo, poder volver a ser el de antes, el pibe sencillo y feliz, contento con lo que le toco en esta vida. Pero no puedo dejar de pensar en vos y en lo felices que podríamos ser.
El aire pesa cada vez más.
Quiero llenarte de besos desesperados y huérfanos y abrazarte quedando dormido a vos, ver tu sonrisa al despertar y no dejar de apreciarla hasta volver a dormir solo para soñar con vos.
Estoy lleno de contradicciones y preguntas que no tienen respuestas, crisis hay que transitarlas pero no sé cómo, el tiempo camina lento, con un ritmo desganado. Tengo esta contradicción entre ilusión y desesperanza.
Recién, hoy, dentro del rectángulo pude sentir que volvía a vivir, cuando todo volvía a salir bien. Cuando pude volver a hacer lo mio, pude volver a sentir que hacía lo que tenía que hacer, que servía de algo, sentirme útil.
Recién hoy en el rectángulo, con la redonda en mis manos, pude sentir que la negatividad se iba y regresaba la esperanza.
Pero al salir todo volvió a ser lo que era tu ausencia en mis brazos, gritándome que después de la bocina por más que ganemos, no iba a volver a sentir tus besos.