martes, 20 de septiembre de 2011

Diario de la soledad

Día 1: 19/09/2011
El comienzo de lo eterno
Ayer fue la última vez que hablamos, me quede con ese gusto amargo que caracteriza todo final.
Tan solo pensar que lo último que te dije fue chau y no un te amo eterno, eterno como el tiempo, me hace faltar la respiración.
Tus dudas alimentan esperanzas en vez de terminarlas, sé adentro mío que un amor como el nuestro puede hacernos muy felices, solo hace falta tu fe, solo hace falta jugársela.
Lo siento en lo profundo de mi corazón, que si me dieras una segunda oportunidad, si nos diéramos una segunda chance, no tendríamos techo, seríamos los dos complemento y base de NUESTRA Felicidad. Es que estos dos meses sin vos fueron años, no sé dónde encontrar mi energía, mi motivación.
Mi vida es a tu lado, y son esas cosas que uno no sabe porque pero tiene plena seguridad, mis lágrimas no pueden ser en vano.
No hablarte es de los peores castigos que me toca, no saber cómo estas, como son tus días, son cosas que no me permito pero según vos es por tu bien. Lo extraño es que no me imagino mejor bien para vos que mi amor incondicional y eterno.
Este fue mi primer día sin hablarnos y pareció una pesadilla en una montaña rusa.
¿En qué parte de mi alma está la fuerza para olvidarte y poder seguir? No lo sé, sigo buscando. Lo que sí sé que jamás pensé que tu partida sería ese eslabón principal en mi cadena, sin vos me siento perdido, no sé para dónde ir.
Flaca quiero que seas feliz y yo siento que es conmigo, pero veo que estoy equivocado.
Este fue mi primer día sin vos, sabiendo que te perdí para siempre. Mis lágrimas ya se acostumbraron a salir a dar una vuelta cada tanto recordándote y saliendo a buscarte para ver si en algún momento vuelven a encontrarte mis labios.

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