miércoles, 3 de agosto de 2011

Segundo plano

Alguien alguna vez dijo: El amor no se pregona, se demuestra. Cuánta razón tenía, tenemos tanta necesidad de sentirnos queridos, de sentirnos alguien especial.
¿Podemos sentirnos amados sin acción, sin demostraciones? ¿Cuándo queremos sentirnos amados, cómo queremos sentirnos amados?
¿Queremos compartir cosas, tener en común cosas o queremos que sea distinto a nosotros?
Estas diferencias pueden existir, algunos pueden preferir algo y otros algo distinto, pero muchas veces, les diría la mayoría de las veces no podemos elegir estas “preferencias”.
Lo que no podemos evitar sentir es que la persona que está a nuestro lado nos llena, nos hace feliz de tantas formas, con tantos actos que no podemos describirlos, la sentimos cerca y que nos conoce como nadie, que es la persona que queremos a nuestro lado en las peores y en las mejores situaciones.
Jorge Bucay decía “No somos responsables de las emociones, pero sí de lo que hacemos con ellas.”
Cuanta verdad hay en esas palabras, no podemos evitar lo que sentimos pero si podemos hacer algo con ellas.
¿Qué pasa cuando este sentimiento cae y no llega otra vez? ¿Qué hacemos cuándo vemos que eso que fue, no vuelve, intentas y re intentas pero no volvemos a sentirnos igual? Mas allá de la razón que puede ser que uno de los dos cambió o los dos, tal vez alguno de los dos se dejó estar o los dos ¿Qué hacer en ese momento en que tanto amor sentido ya no llena?
No sé qué hacer ante esta situación, cómo reaccionar, si vivo de un recuerdo que capaz nunca vuelva, ¿cómo hacer para descargar todo lo que uno siente, si la persona que tenemos al lado no nos demuestra amor, no tiene un gesto de verdadero amor, solo centellas de algo que podría volver a ser lo de antes, pero que no lo es?
¿Cómo hacer si uno esta lleno de amor en su interior y no puede hacer nada para que no le duela lo que pasa? ¿Cómo hacer si esos gestos que uno ve tan importantes el otro no los tiene, no los ve, no los entiende o no los siente?
El otro tal vez no nos pida nada, pero es porque estamos dejados de lado, estamos en segundo plano ¿vale la pena, ser el segundo plano de la persona que amamos?
Entregar el corazón ya no parece tan buena idea, intento sacarlo, intento que no juegue esta partida pero se me hace muy difícil que no opine que la amo, que la quiero a mi lado, y mi cerebro dice que no me llena, que no puedo ser feliz, apoyo mi esperanza en un recuerdo de algo que puede llegar a volver, pero si no soy el primer pensamiento de la persona que tengo al lado ¿podemos seguir? ¿Se puede seguir si la persona a nuestro lado no somos la primer persona que piensa en apoyarse?
Oscar Wilde decía: “¿Cómo vas a ser feliz con alguien que te trata como a una persona normal?” hasta donde es verdad la pelea entre la cotidianeidad y el amor, no confundirla, no rutinarla parece imposible.
Hay personas que dicen que el amor solo existe si se admite a terceros ¿será verdad esto? ¿Alguien podría estar con una persona que vive su amor en secreto sin demostrarlo? O peor ¿podría estar con alguien que no sabe lo que siente o sabe que es finito, o con alguien que demuestra que lo menos posible, que no puede entregarse completamente?
Vuelvo a la misma pregunta, ¿Se puede seguir siendo el segundo plano de la persona que amas?
Es masoquista pensar en la idea, pero es tan difícil tomar la decisión de irse. La persona que nos tiene en segundo plano, está tranquila, solo molestamos cuando pedimos primer plano, y por planos no hablo de tenernos primeros siempre, sino tenernos presentes ¿Qué hacemos cuando hay tantas cosas antes que nosotros? El dolor me mata, me destruye, me saca la felicidad pero no sé qué hacer, estar entre el desgano, y el estar incompleto, o intentar vivir una vida sin la persona que amamos con todo nuestro corazón.
¿Qué hacer cuando somos el segundo plano de la persona que amamos?, es tan difícil decir basta.

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