Hoy pensaba en las cosas que habían pasado en mi vida en el último tiempo, las cosas que habían pasado sin que las desease. Como en cuestión de unos meses, proyectos, planes y contextos cambiaron sin más.
Me puse a pensar las situaciones que me tocó vivir, las situaciones que tuve que hacer discernimientos, las situaciones donde opte mal y bien.
Me di cuenta que cometí demasiados errores por jugármela por algo que no lo merecía.
Me di cuenta que cuanto mas creía algo, más lejos de la realidad estaba, más lejos de lo que me hacía bien.
Gracias a Dios el ser humano esta dotado de la capacidad de recordar, aprender, rememorar situaciones para reflexionar que fue lo que hicimos mal.
Por esta capacidad es que descubrí que hiciste tanto embrollo, tanta escena, tantas peleas, tantas discusiones, tantas promesas, tantas heridas en mi, solamente para dejarme ir. Sin más dejarme ir, tantos meses de seguir removiendo cosas, de buscarme de llamar a mis sentimientos, recuerdos, solamente para dejarme ir cuando ya no te importe más.
Que loco como se fueron dando las cosas, sé hoy, que las cosas pasan por algo, que nada de lo que ahora pienso y siento hubiese sido así sino hubiera pasado lo que pasó.
Ahora entiendo que fui un capricho, que estuve y atendí cada capricho como si fuera algo que me hacia bien y le hacia bien. Entendí con el pasar del tiempo que fui un juguetito que estaba para cuando me necesitaba, porque nadie la conocía como yo, nadie la bancaba como yo, nadie la escuchaba como yo. Pero entendí después de un tiempo que solo fui un capricho ¡por lo menos ahora lo entendí! Ya soy consciente de la realidad, que fui eso, que quería despegarse de mí, de a poco, pero nunca me pregunto que quería yo.
Ahora que ya no le importo es normal que piense esto, porque ya no esta llenándome la cabeza con sus pensamientos, justificando estupideces de sus caprichos. Porque la verdad es que deje de importarle y ahora ya no soy nada más que un recuerdo.
Y pensar que armó un lindo lío porque alguien quería su juguetito, me pregunto si ahora me regalaría, me dejaría en oferta o pelearía solamente por ser un capricho.
Porque quiere lo que no tiene, tiene cuanto quiere, nadie le dijo que no y por eso puede jugar con lo que quisiese.
Como alguna vez dijo el pity, cantante de las pastillas, mejor le dejo a otro el turno que me toca. Que otro entienda tus caprichos, entienda tus complejidades, entienda tus rompecabezas mentales, que otro sepa bancar tus enojos y mal humores.
Quiero ver esa persona que banque eso, que te ame con eso.
Ojala exista.
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