miércoles, 4 de diciembre de 2013

Contenedores

Él se preguntaba cómo hacer para no escribir de ella. Desde el momento que la vio algo cambió en su persona para siempre, estaba perdido y todo lo demás estaba adherido a su él y no era suyo.
Cuando la pudo visualizar aquella noche, fue un segundo, con eso bastó para perderse por años. En el momento que se hundió en la profundidad de sus ojos negros, sin fondo con miles de estrellas, esos ojos que sentís ver el universo dentro de ellos, que podés descubrir galaxias en esas dos ventanas hacia lo infinito. Es increíble todo lo que transmiten sus ojos, pensaba, son definitivamente la boca del alma.
Después de un tiempo reconoció en ella una personalidad como una montaña rusa del mejor parque de diversiones, no encontraba en este ser algo que no fuera intrigante, todo por donde caminaba y hablaba era signo de atracción para él. Hay pocas personas tan libres en el mundo y al mismo tiempo que no sean egoístas, es un don que es difícil de manejar.
Esa destreza de ella le causaba un temor terrible, porque en su libertad se encontraba el escaparse cada tanto a ver que gusto tenían otros besos, solamente para volver a quedarse con los de él.
Ella era constante misterio, constante silencio. Aprendió que no se comunicaba como la mayoría de la gente sino que su comunicación era a través de otro lenguaje que luego entendió. No era en palabras, ni siquiera en gestos normales, eran movimientos lingüísticos del alma que hablaba por ella sola, era pura alma puro sentimiento, escondido detrás de la coraza del cuerpo humano normal.
En el comienzo pensó que era un ser cerrado, frío, poco sentimental. Hasta que se encontró con que el cerrado era él, que no entendía su lengua. Ese idioma que inventó ella, lo supo descubrir a prueba y error, atando y desatando, construyendo y destruyendo.
Le costó llegar, pero una vez que habló su mismo idioma se pudieron entender, y así, ella hizo de cada noche un infierno y de cada día un paraíso. Cuando lograron entenderse, y dominaron el lenguaje del alma, fue que pudo reír, una risa que nadie había despertado en él y como no hacerlo si era puro amor.
No necesitaban las palabras de siempre, simplemente impuestas arbitrariamente por la sociedad, no necesitaban "te amo"; "novios" ni ningún estructura ya creada. A él le costó entenderlo pero una vez que fue así, sintió una liberación incalculable. Las palabras creadas para estructurar encierran, las formas de nombrar las cosas y sentimientos son como el cuerpo para el alma, una botella que contiene el liquido para que no se desparrame, es un simple contenedor que no deja que se expanda hasta donde uno pueda imaginar.
Las palabras, eran el cuerpo para ella, eran su cárcel.
Él pudo ser libre gracias a ella, libero su alma de su cuerpo y pudo hablar su idioma, por eso ahora él esta en cada hoja que se deja llevar por ella, que es tan incontenible, el viento.

1 comentario:

  1. Clap clap, otra genialidad, el uso del lenguaje me encanta. Excelente laburo!

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