viernes, 14 de marzo de 2014

Entre mil planetas, entre mil vidas

Entonces despertó, al darse cuenta que no había seres alrededor, pudo vislumbrar una tierra desconocida para él. La paz de lo desconocido.
Él estaba dispuesto a cambiar de piel con tal de quedarse con ella, con tal de poder regalarle besos todos los días.
En las afueras de su alma se encontraba el incierto desalojo de su corazón. La había visto y creía conocer sus pasos. Creía saber que necesitaba y lo feliz que él podía ser en asistirla y acompañarla. Se dio cuenta que debía guardarse tanta entrega, que nunca debería haberse abierto con alguien de otro planeta. Apenas se manejan los mismos códigos con gente de tu propio país ¿por qué los compartiría con ella?
Pensó en ser feliz desafiando las estadísticas. Quiso ir contra lo impuesto socialmente, quiso ser más que un terrícola y un extraterrestre.
No entendió que mientras él quería salvar su mundo, ella quería destruirlo. Quiso ser más, quiso ser ángel y guardián. Sintió las ganas de arremeter contra asteroides y desafió alturas por su amor.
Es que los terrícolas se concentran en lo que sienten, los extraterrestres sienten teniendo, aman por mundos y no por locura, abrazan cosas en vez de almas. Él buscó enamorar un Alíen pensando que el destino los había unido por siempre y vio sus sueños fracasar al ver que su ser alienigeco se fue sin más por no pensar, que mintió en cada una de sus palabras y sabiendo que nunca leería ningunode sus cuentos.
Buscaba amar lo imposible y aprendió a no sentir. Se hizo un poco mutante, con piedras en el alma y el corazón para no poder volar. Usó sus tácticas de vida inteligente sólo pensando sin sentir, la oscuridad de sus orejas gigantes no eran para oír sino para mentir mejor.
¿A dónde fueron tantas palabras usadas para complacer y no por sentir? Los de otros planetas aprenden el idioma terrestre sin saber que significan y así prometen sin esconder culpa, no poseen significación.
Su mano se separó de la de él y entendió que nunca tuvo chances, el partido estaba perdido antes de comenzar.
La noche y las estrellas, la luna y sus marcas, satélites y estrellas fugaces deseos volando en el cielo, la noche flotando entre mil mundos.
Entre tantos esta él, esta ella y están todos los seres. En mil mundos, hay mil vidas.
Cada vez que él miró, el ser miraba, hasta que un día no miró más y empezó a ver.
Cuando estaba por llegar al mundo tuvo que regresar a su planeta y entre tanto patriota suelto no podía equiparar el sentimiento que se había generado de su mentira
Lo usó hasta aburrirse y luego lo soltó, fue la mascota del extraterrestre.
Él, nunca entendió porque hirió así, pero aprendió a no mirar más los telescopios.
 

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