lunes, 13 de abril de 2015

Se fue

Tristeza, una gran tristeza. Como si hubieses sido un abuelo que me enseño a vivir la vida, me gustaría que lo fueras solo para tener una razón justificable adelante de todos para llorar. En vez de eso, debo esconderme en algún lugar privado a escribirte estas palabras de parte de lo que para vos fue un desconocido. Tal vez no, fuiste un abuelo que siempre se supo mostrar por páginas escritas en un libro nuevo. Cartas que quería mostrarle a todo el mundo, porque sos distinto pero no el único que piensa así. Quise demostrar a todos que si pudiésemos ver el mundo como vos lo hiciste, habría chances de tener uno mejor, porque eso querías con la fuerza de tus palabras.
Un día se fue un grande, único, diferente, de aquellos que con solo leerlo le alcanza a uno para quedar enamorado.
Aprendí a ver otras culturas con tus textos, a pensar en la otra mirada que tiene tanta verdad como la mía, comprendí que hay que tener fe en el humano con un mundo que te invita a descreer de todo.
Me angustia no poder escucharte más, no poder leerte en alguna nueva travesía que me invites. Por suerte todavía me quedan cosas tuyas sin leer, así siento que no te fuiste del todo.
Ojalá pueda hacer de mi fuego uno que arda con solo mirarlo, como vos lo hiciste conmigo y tantos otros a través de tus libros, varios te conocerán ahora a partir del homenaje de muchos.
Espero que se cumpla cada delirio que me hiciste pensar cuando jugamos a tener el derecho aquel, tal vez en el último de mis días entienda que todo se reduce a dos aleteos en este viaje. Un hombre de color no es el negro, que los niños pobres son tratados como basura y los niños ricos como dinero. Que en este mundo patas arriba la locura es una bendición y la cordura una estupidez. Que el fútbol puede ser pasión, herramienta y protesta.
Podría estar eternamente citándote, y me quedaría corto con tus enseñanzas.
Porque fuiste, sos y serás un guía eterno, perdón por encontrarte tan tarde, gracias por tanto.
Espero que te hayas encontrado con algo del otro lado, por más que no creyeras que haya, espero, porque deseo poder encontrarte alguna vez, tomar algún mate o algún café mientras te escucho.
Estas no son palabras que ni se acerquen a lo que pienso de vos y mucho más lejos está de un homenaje acorde a tu persona.
Gracias eternas Eduardo.

miércoles, 8 de abril de 2015

La noche

El cuarto oscuro, no hay luces en su interior. Por la ventana entra un haz de luz, que moja con su brillo la punta de una mesa de madera con dos sillas del mismo material a su lado. Una en frente de la otra, la mesa atrás de ellas, la luz que entra en forma de "v" muestra apenas dos esquinas de la tabla y tres cuartos de los asientos. El gris metálico de una pistola resalta entre tanto marrón y negro.
El muchacho se sienta frente a ella, pensativo. Ella lo mira, sabiendo cada palabra que va a decir como siempre, puede leerle la mente, incluso antes que él sea consciente de sus pensamientos.
-Sabés que lo tengo que hacer- le dice mientras mira hacia la ventana, con su codo apoyado en la mesa y la palma sostiene su cabeza.
-No sé si es necesario, sé que es lo mejor pero no quiero- le dice ella mientras mantiene la mirada en su figura.
-Es complicado mantenerte acá, cuando repercute también allá. No se puede estar partido de esta forma.
Mientras le dice esto la mira y puede notar que al rededor de su cuerpo sobresalen unas cuerdas que la mantienen inmóvil en la silla. Ella no puede moverse, no puede escapar, cree que tampoco lo hubiese intentado, ¿a dónde más podría ir?
Él se levanta de su silla y se acerca a la ventana, piensa. Por ella puede ver el verde pasto que termina en algunas piedras, desde donde está, también puede ver el mar de lejos con un oleaje tranquilo que transmite paz. Al volver a mirarla descubre sus ojos llenos de lágrimas, sus cachetes con un rosaseo irregular y su nariz desprendiendo liquidos. Intenta limpiarse con el hombro los fluidos que emergen pero no lo consigue del todo. El joven libera una de sus manos para que pueda con aquel cuadro.
-No podés seguir acá escondida sin repercutir allá, no se puede vivir partido.
-Pero si no lo hacés podríamos ir a donde quisieras: París, Londres, Ecuador, el sur y norte del País, Nueva Zelanda, todo lo haríamos juntos. Yo quisiera acompañarte siempre que quieras, a donde quieras, como quieras. Es tan fácil y lindo a la vez, no tenemos que estar juntos todo el día son pequeños fragmentos de tu tiempo, ni siquiera serias consciente de que estoy ahí. Este es el único lugar en el que puedo estar, ya no soy la que era, es más nunca fui ella.
-Sé que ya no sos ella, tal vez nunca lo fuiste, pero no puedo seguir permitiendolo, ya no tiene ningún beneficio para mí. No me hace bien, cuando estoy allá no puedo seguir recordando lo que pasa acá, no está bien. Esto se transforma en una fantasía cuando estoy allá, no tiene forma. No tiene sentido.
El hombre agarra el arma, la siente más liviana de lo que pensaba, la contempla unos segundos. Ella lo mira con ojos tristes sabiendo que la decisión esta tomada. Él, apunta el agujero negro mortal hacia su cabeza, está a apenas unos centímetros de su cuerpo. Cierran los ojos ambos, pero solo uno los vuelve a abrir sin mirarla sale caminando del lugar. Da vuelta a la casa por el pasto, lo pisa descalzo y siente su suave espesura, al llegar a las rocas se apoya en una y salta sin pensar.
Se sienta en la cama, las gotas de transpiración bajan por su frente y su remera totalmente mojada. Pone los pies en el suelo y siente el frío del piso. Llena un vaso con agua y se sienta sobre un banco de madera que tiene en la cocina, apoya los codos en la mesa que hace juego, la luz de la luna ilumina como puede el lugar, con la mirada en el vacío piensa que alguna vez le pidió que se quede en sus sueños, pero ahora debía sacarla de una vez por todas de ellos, el único lugar donde aún seguía existiendo.

lunes, 16 de marzo de 2015

En la lona

La niebla, siempre la misma niebla, el gusto amargo del alcohol después de una noche de sueños confusos. La lengua aterciopelada por una boca sin nombre, el sudor de un verano perdido. Se encontraba sin placeres en el mundo de los que algunos confunden libertad con libertinaje. La canción del boliche sonando con un pitido constante en su cabeza, aquel estomago por explotar, el pensamiento, perdido y mentiroso, de no volver a embriagarse así.
El recuerdo de ella que todavía no tiene historia, perdido en algún rincón de su cabeza. Intentó olvidarla con otras caras y otras pieles, intentó vivir mil vidas en una sola, se hizo hielo para poder mentir, se hizo frío para poder ignorar los llantos aquellos que intentaban calentarle el corazón más que su cama.
El cigarrillo en una mano, el vaso con el alcohol de turno en la otra, los días pasando, tratando de dormir aquel cerebro cada tanto para no pensar en las heridas que se fue haciendo al caminar. Espinas simulando ser pasto verde y tierno. El recuerdo de ella se estremecía cada tanto, pero no sabía el porqué, nunca había hablado con aquel ser. Había sido remisero de turno, mientras se perdía en otros ojos y en otros brazos, ella también hacía lo suyo.
Años después con la niebla más espesa, sin poder mirar a los costados ni siquiera con su propia voluntad, apareció una vez más. Para aquellos que han sufrido, se vuelve involuntaria su frialdad tan cruel aparente, el dolor es por dentro y más aún cuando no está curado.
Ella hubiese frenado cualquier vendaval con solo una mirada, sus tiernos ojos podían hacer que los lobos y las ovejas sean amigos entrañables, la paz conseguida con una sola palabra de su voz. Él se acerca sonriendo, imposible no hacerlo, intenta conseguir atención de esos besos. La risa que desarma cualquier armadura se interpone entre él y su fría humanidad.
Vuelve escasos los recuerdos de esa otra vida, como si fuera solamente una pesadilla, descubre que de a partes se destroza todo tipo de posibilidad de retractarse. Ya la vio, ya forma parte de sus sueños y anhelos sólo con haberlo hecho.
Indefenso, sin parche en el ojo, ni cuchillo entre los dientes, se acerca trémulo y nervioso, frena todas la palabras que caen en su mente, ¿quién las manda? no sabe, se le ocurren millones al mirarla pero ninguna es suficiente.
La besa, escucha su risa y la ama, no como amó antes, siente que a nadie había amado así, lo que siente es con resignación, sería como si intentara dejar de respirar, de ese modo la ama, con paz.

Muchos creen que el cielo está después de la muerte, él oliendo su pelo en la noche descubre que está junto a él a unos pocos centímetros durmiendo, ella lo apacigua entre tanto infierno.

viernes, 6 de marzo de 2015

Se les duerme el corazón

Entonces se vuelve a ese pensamiento quinceañero rebeldón cuando creía en ese Dios que me mostraba mi abuela, ese que se mama desde la cuna, pero no en la Iglesia que es ostentosa y no me había traído ningún tipo de atracción. Luego de transitada esa etapa se pueden descubrir las distintas aristas de una Iglesia que también apoya al oprimido y puede divisar una diferencia como se puede observar en la sociedad.
Entonces uno conoce curas y monjas, además de los laicos, que luchan por la justicia social, que también son esa Iglesia. 
En un hogar de San Fernando descubrí como un grupo pequeño de Hermanas dejan la vida y servicio por amor a las nenas que llegan a este lugar, se transforman en lo que la misma Iglesia no las deja, en madres de chicas que sufren constantemente en esta sociedad. Ante tanto amor y servicio, uno se contagia y comienza a luchar por estas chicas que vuelven a sonreír después de tanto infierno vivido en sus pocos años, mucho más que algunos ya entrados en varias décadas. Son rescatadas de aquel lugar para ser llevadas a otro donde realmente se puede ver amor (palabra reiterada porque es lo que abunda allí). 
Entonces llega la otra arista, la que me hacía alejarme de la Iglesia y que sigue alejando a tantos, la que se le fue durmiendo el corazón por estar atrás de un escritorio, aquella que no distingue el dolor, la soledad, que por estar en la burocracia se olvido de caminar en sandalias, la Iglesia que le da de comer a aquellos que la critican. Esa Iglesia que me llena de bronca formar parte, porque no se puede decidir con la cabeza lo que se debe hacer con el espíritu, no se pueden arrancar a las madres, a todas esas madres sustitutas, que le dieron a las chicas lo que era un amor sincero y fraterno, esas Hermanas que fueron movidas a dedo por una curia que no es la que me enorgullece. Las nenas del hogar, ya bastante golpeadas, son heridas una vez más por la incoherencia de una Iglesia que no logra ponerse de acuerdo con el amor fraterno que enseñó Jesús; "Hermana, estoy enojada con la naturaleza", dice una de las niñas que no llega a una decena de años.  Muchos intentan mostrar el servicio para acercar a la gente, pero hechos de esta índole no hacen más que demostrar que la Iglesia sigue dormida (por lo menos una parte), ante el clamor del dolor ajeno, ante la opresión recibida, ante la falta de sensibilidad que se gana por estar mirando papeles en vez de sonrisas y llantos. Esa Iglesia no me representa y le dan ganas a uno de cerrar todas las puertas, pero se sigue adelante por esas sonrisas de 5, 6, 7 años y más.
¿Qué se puede hacer ante tanta insensibilidad? Nada más que seguir caminando, por la burocracia que sigue estando en esta institución que no cambia el corazón, que va a seguir perdiendo seguidores. La sensación de cambio por Francisco queda en el mismo subsuelo al ver estas actitudes de quienes manejan las Ordenes locales. 
Tres Hermanas, que supieron transformarse en madres, "movidas" de un día para el otro por los dormidos de corazón que están atrás de un escritorio. Logrando alejar nuevamente al pueblo del Dios que mi abuela me mostró.

miércoles, 18 de febrero de 2015

La promoción de la paz

La promoción de la paz desde la perspectiva de la comunicación. Para plantarnos en esta tarea me parecería correcto primero pensar cuál sería la función de la comunicación, más precisamente del periodismo, en sí mismo. El periodismo es según la Real Academia Española la "Captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades". En esta definición hablamos de la información. La RAE nuevamente nos dice Comunicación o adquisición de conocimientos que permiten ampliar o precisar los que se poseen sobre una materia determinada; la que, por referirse a hechos o circunstancias que otros desconocen, puede generar ventajas a quien dispone de ella.
Al encontrarme con estas definiciones antes mencionadas, caí en la cuenta de que en ningún momento se habla de la palabra más nombrada, tal vez, en este tiempo que nos toca vivir; la famosa, tan buscada y tan requerida "Verdad". En la RAE, nuevamente nos basamos en ella partiendo del hecho que todos podemos decir que nos dirá lo cierto con respecto a definiciones en un aparato aceptado por una gran mayoría, verdad es "1. La conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente. 2. Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa. 4. Juicio o proposición que no se puede negar racionalmente".
Entonces llegué a la conclusión que aquel ente tan buscado por los encargados de los medios no dejaba o no se extendía a más allá de las mentes de las personas. La definición de la realidad que es otra palabra constantemente utilizada en nuestro tiempo es "verdad, lo que ocurre verdaderamente". 
Al encontrarme con todas estas definiciones a la hora de escribir el ensayo, pensé si estoy en lo cierto cuando pienso en que quiero ser comunicador para llegar a la verdad, la realidad de las situaciones de injusticia. 
Entonces busqué lo que era su contrario o el adversario de la verdad, la mentira. Para Paul Ekman, escritor del libro como detectar mentiras, define a esta de dos formas: falsear hechos premeditadamente u ocultar los hechos, pero con la particularidad que el otro, quien esta recibiendo el mensaje no tiene que saber que su emisor está realizando esto. En conclusión para que una mentira sea considerada como tal, el emisor debe omitir o falsear información adrede y el receptor no debe ser consciente que esta siendo engañado. 
Si bien esto parece que no tiene ninguna preponderancia con el motivo del ensayo, todo tiene un punto, pero necesitaba establecer un marco de pensamiento por los cuales se fue construyendo mi análisis.
En los tiempos que recorremos encontramos una gran polarización en los medios de comunicación, tanto es así que parecería ser que se debe elegir un equipo, bando o perspectiva para admirar la realidad. Esta polarización que sólo causa violencia ante la falta de respeto y de tolerancia en la opinión del otro desde los mismos medios. 
En mis recuerdos queda grabado el discurso dicho por R  

jueves, 30 de octubre de 2014

La suerte echada

Entonces estaban esos ojos besándole el alma. La realidad que se cumple en sus mentes ¿a caso es menos real? si ambos se sueñan, se imaginan al mismo tiempo en el mismo lugar ¿no pasa a ser real eso que piensan?
El destino tan caprichoso como el fuego, los quema, se calcinan sus entrañas y arden sus lágrimas al caer por sus mejillas. El se resiste a la idea de dejarla partir de sus sueños, ella pide limites a sus deseos y se pierde en la inmensidad de su interior.
Aquellas manos que alguna vez formaron corazones, hoy se unen en silencio, se abrazan a escondidas.
¿Qué importa si no pasa en el universo físico? en sus mentes pasa y es igual de real, porque aquellos corazones laten a un mismo ritmo. Escapados del tiempo, viajando por sus pensamientos, se besan sin recelos en las caras de todos y de su ignorancia.
Recuerda ese primer momento que la vio y sus ojos, sin mirarlo siquiera, se apoderaron de él para siempre, esa risa enloquecedora se apropio de su cordura. Desde ese día la amó hasta la locura, toma ese recuerdo y en él la besa para, en su mente, cambiar el destino, aquel opresor que los obliga a vivir en sus pensamientos.
Le pide con una mirada que no se vaya de sus sueños y ella le pide con una lágrima que sean libres de su suerte echada.
Así se amaron sin tiempo, ni lugar, para siempre, en sus mentes y corazones.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Al abrir los ojos

Se levantó, al abrir los ojos la miró. Prestó especial atención a cada uno de sus cabellos, como caían sobre su espalda, continuó con esta y recordó los besos en ella de la noche anterior que tanto hacían erizar su piel. Al cerrar los ojos, pudo ver su cara, sus ojos, su boca, su gesto de placer y lo hizo sonreír.
Al reabrir los ojos ella no estaba, era otra la espalda que besaba y eran otras las manos que acariciaba. Le arrebató una lágrima la idea de una eternidad sin ella pero no podía tener esos abrazos presentes.
Pasaron los días y su ausencia sólo consiguió perderlo más en otros brazos, dentro suyo sabia que la estaba esperando y que esas aventuras eran recuerdos que su corazón no iba a guardar.  El tiempo le trajo heridas que el pasado no quiso comprar, por esa razón se las quedó el presente y no pudo detener la hemorragia de su alma.
El miedo a sufrir se apoderó de él, comenzó a amar a medias. El terror lo petrificó y los recuerdos de una felicidad absoluta lo traumaron. Ya no podía abrirse ni decir te quiero, no lograba abrazar con amor y pasión.
Quiso vivir mil historias para ver si alcanzaban a ser una y no logró hacer especial ninguna.
Pensaba a diario en cada señal del destino, en cada vez que su mirada le besaba hasta la sombra, en la primera vez que su sonrisa le puso la piel de gallina y supo que nada sería igual a ella. Visualizaba cada situación que su corazón latió para decirle es ella y cada momento que las mariposas de su estomago hacían una revolución con sus besos. Cada situación en la cual sintió el cosquilleo.

Entonces un día abrió los ojos, vio la espalda de su acompañante, vio su cuerpo a media sombra por la luz que ingresaba tímidamente por la ventana, vio su pelo caer por sus hombros y los besó sonriendo, el tiempo ausente no es tiempo cuando el corazón espera. Todo es eterno y todo es mínimo al regresar el amor.  Al abrir los ojos vio que era ella, esa misma espalda, ese mismo pelo, ese mismo latir.