No estaba dispuesto a perderla, en realidad, no sabía, si era un tema de predisposición o de poder. Es que Ariel no podía parar de soñar con ella. Entonces ahí se encontraba la dubitativa, ¿tenía otra opción?
Ariel sabía que nunca había sentido algo así y no cabía en su mente la posibilidad de liberarse de este embrujo, estaba hechizado por algún tipo de magia que no sabia si era negra o blanca pero estaba seguro que no era del ámbito de lo cotidiano.
Era capaz de dar vuelta un mundo por ella, que donde este, en el momento que sea, él iba a estar para ella, así llamase después de años pasando las 3 AM, el respondería ese mensaje e iría a buscarla.
Todavía era su clave en las redes sociales, no podía borrar sus fotos del celular, ni eliminar la conversación, ni bloquearla de ningún lado, seguía esperando terminar juntos esa serie que les quedó por la mitad y hasta se ponía nervioso si pasaba cerca, transpiraba más que en un partido de fútbol, perdía la capacidad del habla.
Pensaba constantemente de qué forma Ariel podría hacerle sentir el amor que le tenía, como añoraba cada uno de sus besos y abrazos, que si fuese posible cambiaría todo por ella.
No sabía como demostrar lo que siente, había perdido esa capacidad o nunca la había tenido del todo, no conocía la forma de llegar a los confines del romanticismo, para él era humillante el rechazo, el quedar mal, en offside, el miedo terrible al ser un desquiciado. Pero estaba dispuesto a todo esta vez, lo que esté al alcance para volver a tener todo de ella, y mirarla a los ojos.
No podía darse por vencido, no esta vez, no se iba a ir, por más que le doliese cada uno de sus actos de indiferencia, de doble ticks azules rebotando contra sus ojos, porque por momentos se dejaba escapar la posibilidad de un retorno, y esa simple luz, esa gota de esperanza alcanzaba para darle aire para seguir ahí presente, demostrando que su amor era verdadero.
Era simplemente inaguantable el deseo de hablarle, era algo en el pecho que no podía arrancar, ese ardor por el tórax, esos pelos de punta en la nuca, maldijo las mil películas que había visto y que descreyó, ahora quería que todas fueran realidad, es que si lo fuesen ya habría contado mil escenas donde ella vuelve y esa escena romántica toma forma en su mente, ese beso y el felices para siempre.
Solo piensa en volver a tener la chance de hacerla reír, hasta que tenga ganas de besarlo, porque sabe que es la risa, uno de los lenguajes de este sentimiento y uno siempre vuelve a los lugares donde fue feliz.
Ariel seguirá ahí, o se irá, pero su sentimiento no puede irse, es que sabe que eso no se decide, nadie puede elegir a quien amar u odiar, es así y listo, uno queda como condenado o salvado a amar, y eso estaba dispuesto a hacer, amar hasta que ya no quede ni una gota de esperanza. Confía que el tiempo le dará lo que una vez perdió. Que la perseverancia del amor es más que la distancia, y la risa de la persona amada es más eterna que la posibilidad del olvido.
viernes, 10 de agosto de 2018
domingo, 5 de agosto de 2018
Saltar
La mirada clavada en el horizonte, caminan ambos separados por la costa, no puede evitar recordar cada paso que lo hizo llegar hasta allí, cada mirada, cada sonrisa, cada abrazo, cada beso, las peleas y las reconciliaciones, habían luchado contra todo. Esto sería una prueba más, o no, ya no dependía de él.
Ella con su caminar pausado, él queriendo ir más rápido que el tiempo, no puede hacer nada para cambiar la realidad, solo puede intentar forjar un futuro mejor.
Sería capaz de derrotar un ejercito por su sonrisa y ella no tiene idea de eso, no habría obstáculo que le rompa el amor que le tiene. Desesperado ve las olas romper contra el acantilado, las piedras no se mueven, firmes contra el mar, piensa que así es su amor, que no le va a permitir romperse, ni largarse. Si tan solo supiera las buenas intenciones que tiene de acompañar su felicidad, sin trabas ni problemas, solo tomarle la mano en este mundo tan duro.
Mientras ella tiene miedos y dudas, él solo presenta certezas de esas que solo el amor puro puede dar, sabe el muchacho que irá donde ella vaya, vivirá donde ella viva, morirá donde ella muera y quiere ser enterrado al lado de ella, que nada más la muerte puede separarlo de ella.
Él se para sobre el acantilado, ve solo agua debajo, si pegan el salto caerían en el agua que los atajaría. El muchacho se da vuelta y estira la mano, lleno de amor la mira a los ojos y le propone el salto que solo puede dar si ella toma la suya, es difícil, genera un terror inimaginable pero solo piensa en saltar con ella.
¿Podrá la muchacha tomar su mano, ir contra todo y saltar juntos a la locura del mar?
Ella con su caminar pausado, él queriendo ir más rápido que el tiempo, no puede hacer nada para cambiar la realidad, solo puede intentar forjar un futuro mejor.
Sería capaz de derrotar un ejercito por su sonrisa y ella no tiene idea de eso, no habría obstáculo que le rompa el amor que le tiene. Desesperado ve las olas romper contra el acantilado, las piedras no se mueven, firmes contra el mar, piensa que así es su amor, que no le va a permitir romperse, ni largarse. Si tan solo supiera las buenas intenciones que tiene de acompañar su felicidad, sin trabas ni problemas, solo tomarle la mano en este mundo tan duro.
Mientras ella tiene miedos y dudas, él solo presenta certezas de esas que solo el amor puro puede dar, sabe el muchacho que irá donde ella vaya, vivirá donde ella viva, morirá donde ella muera y quiere ser enterrado al lado de ella, que nada más la muerte puede separarlo de ella.
Él se para sobre el acantilado, ve solo agua debajo, si pegan el salto caerían en el agua que los atajaría. El muchacho se da vuelta y estira la mano, lleno de amor la mira a los ojos y le propone el salto que solo puede dar si ella toma la suya, es difícil, genera un terror inimaginable pero solo piensa en saltar con ella.
¿Podrá la muchacha tomar su mano, ir contra todo y saltar juntos a la locura del mar?
viernes, 3 de agosto de 2018
El reencuentro
Clara subió al auto con esa sonrisa que no sabe que tiene, ni que provoca, ella sube y muestra los dientes, sin ser consciente que le derrite el alma a Sebastián en solo un segundo.
Han pasado días como años, nunca, ni un segundo él dejo de amarla, desde el momento que se distanciaron, una parte del muchacho se fue con ella, se llevó la que brillaba. Él dejó de comer, no podía dormir y si dormía soñaba que Clara volvía a devolverle la felicidad al corazón.
Sebastián no tenia idea que se podía extrañar tanto una sonrisa, no pudo borrar su conversación, ni sus fotos, por si ella volviese todo siguiera ahí, como ella lo dejó.
Cada rincón de su casa le recordaba a Clara, la habían decorado juntos y moría con cada recuerdo que llagaba a él, atravesando todo como una estrella fugaz pero constante que viene y va.
Solo piensa en todos los besos que no le dio por su frialdad, si pudiera decirle todo lo que siente y que esas palabras significasen algo, pero no funcionan, no alcanzan, no existen las palabras para nombrar lo que lleva dentro del alma.
Si Clara supiera que aquel muchacho adora como sonríe, como se pone de perfil y agacha la cabeza cuando algo le da vergüenza al decirle algo bonito, que le provoca una erupción en el estomago con provocar su risa, aquella, la que tira para atrás su cabeza, abre mucho la boca y deja escapar la carcajada que todo lo rompe, que ama ese punto blanco en el ojo y su caminar como si bailase, que se estremece cuando ella toma su nuca y acaricia su pelo mientras maneja o lo besa. Ella no lo sabe porque Sebastián no habla, solo hace, pero a veces accionar no es decir y uno necesita ambas.
Comienzan a hablar como si no se conociesen pero algo dentro vibra en cada uno, son sus almas que nunca se separaron, ellas no entienden del tiempo y distancia, solo del amor y perder la cordura.
Entonces Sebastián toma el valor que solo el amor puede dar, para que los universos se vuelvan a acomodar, porque la necesita, le cuenta que el amor es la fuerza más grande para cambiar a las personas, que su amor es incondicional, que entendió todo lo que hizo mal y que no va a pasar un día sin que Clara se sienta amada, un día a la vez, pero al final serán todos, los que le demuestre que no hay dudas que no se rompan con el amor, que si siente su alma arder se deje llevar porque ella sabe más que el cerebro.
Él frena el auto, ahí, en cualquier lugar y se voltea a ella, la mira fuerte a los ojos, como si le entregase todo el amor con ellos, ella lo mira y es ahí donde sus almas lo hacen, en ese silencio donde Sebastián acerca a Clara su boca, que poco a poco se deja llevar por esa alma que ya lo ha besado desde que entró al auto, ella vuelve a acariciar su nuca, lo mira a los ojos y le dice te amo, Sebastián siente la felicidad volver a su cuerpo, para demostrarle al mundo que estaba equivocado, que todo puede arreglarse, que ese beso vence dudas, enojos, heridas, que con ese beso puede hacer arder un campo y llenarlo de flores nuevamente, una vez más ellos dos le demuestran al mundo que no son de este planeta ni lógicos siquiera, muestran que las segundas partes pueden ser buenas con amor.
Han pasado días como años, nunca, ni un segundo él dejo de amarla, desde el momento que se distanciaron, una parte del muchacho se fue con ella, se llevó la que brillaba. Él dejó de comer, no podía dormir y si dormía soñaba que Clara volvía a devolverle la felicidad al corazón.
Sebastián no tenia idea que se podía extrañar tanto una sonrisa, no pudo borrar su conversación, ni sus fotos, por si ella volviese todo siguiera ahí, como ella lo dejó.
Cada rincón de su casa le recordaba a Clara, la habían decorado juntos y moría con cada recuerdo que llagaba a él, atravesando todo como una estrella fugaz pero constante que viene y va.
Solo piensa en todos los besos que no le dio por su frialdad, si pudiera decirle todo lo que siente y que esas palabras significasen algo, pero no funcionan, no alcanzan, no existen las palabras para nombrar lo que lleva dentro del alma.
Si Clara supiera que aquel muchacho adora como sonríe, como se pone de perfil y agacha la cabeza cuando algo le da vergüenza al decirle algo bonito, que le provoca una erupción en el estomago con provocar su risa, aquella, la que tira para atrás su cabeza, abre mucho la boca y deja escapar la carcajada que todo lo rompe, que ama ese punto blanco en el ojo y su caminar como si bailase, que se estremece cuando ella toma su nuca y acaricia su pelo mientras maneja o lo besa. Ella no lo sabe porque Sebastián no habla, solo hace, pero a veces accionar no es decir y uno necesita ambas.
Comienzan a hablar como si no se conociesen pero algo dentro vibra en cada uno, son sus almas que nunca se separaron, ellas no entienden del tiempo y distancia, solo del amor y perder la cordura.
Entonces Sebastián toma el valor que solo el amor puede dar, para que los universos se vuelvan a acomodar, porque la necesita, le cuenta que el amor es la fuerza más grande para cambiar a las personas, que su amor es incondicional, que entendió todo lo que hizo mal y que no va a pasar un día sin que Clara se sienta amada, un día a la vez, pero al final serán todos, los que le demuestre que no hay dudas que no se rompan con el amor, que si siente su alma arder se deje llevar porque ella sabe más que el cerebro.
Él frena el auto, ahí, en cualquier lugar y se voltea a ella, la mira fuerte a los ojos, como si le entregase todo el amor con ellos, ella lo mira y es ahí donde sus almas lo hacen, en ese silencio donde Sebastián acerca a Clara su boca, que poco a poco se deja llevar por esa alma que ya lo ha besado desde que entró al auto, ella vuelve a acariciar su nuca, lo mira a los ojos y le dice te amo, Sebastián siente la felicidad volver a su cuerpo, para demostrarle al mundo que estaba equivocado, que todo puede arreglarse, que ese beso vence dudas, enojos, heridas, que con ese beso puede hacer arder un campo y llenarlo de flores nuevamente, una vez más ellos dos le demuestran al mundo que no son de este planeta ni lógicos siquiera, muestran que las segundas partes pueden ser buenas con amor.
jueves, 26 de julio de 2018
El viejo sabio del sueño
Se desmorona sobre su cama, el cansancio de un día agitado ante el constante consejo de distraerse para no llamar a la tentación de sentirse triste. No para de tener compromisos y reuniones para dejar ir el universo de las ideas para otro momento.
A la noche es distinto, cae rendido contra su almohada y comienza la gran batalla, la tan entrañable e inseparable consciencia en forma de miles de soldados pequeñísimos disparan incansables sobre él, puede sentir aquellas preguntas arremeter, puede sentir a esos personajes comenzar el atraco, este es el momento donde no puede parar de cuestionarse todo lo que hizo o dejó de hacer, cuando por fin se encuentra con lo que siente y piensa.
Ante la arremetida de la consciencia con un batallón de gladiadores, el viejo sabio fue a visitarlo en los sueños.
El muchacho se encontraba ante un túnel extraño donde sólo podía ir en una dirección pero el terreno de este iba cambiando. Había sectores donde estaba todo iluminado, podía ir caminar y mirar el color de las paredes, los dibujos e imágenes que en ellos había, todas mostraban escenas felices, pero luego entraba en lugares de oscuridad pura, el muchacho caminaba a tientas, inseguro, sentía el suelo irregular con posibilidades de caerse, entonces debía ir con mayor cuidado.
Este túnel repetía recorrido siempre en una sola dirección con momentos de brillo, en los cuales se sentía pleno y momentos de oscuridad donde el miedo y la inseguridad de se apoderaban de él.
Al llegar al final del camino el chico ve al viejo sabio sonriendo y lo reconoce.
-¿Cómo estás muchacho?
-No estoy pasando por el mejor momento, estoy lleno de preguntas, reproches, anhelos y deseos que no se cumplen. El haberlo dado todo pero no ser suficiente.
-¿Entiendes por qué hiciste este camino, por qué lo puse en tu sueño?
-No, sé que sentí mucha felicidad en los momentos de luz y mucho miedo en aquellos de oscuridad donde no podía ver.
-Los momentos que estaban iluminados, son aquellos que vos brillas e iluminas el lugar y los momentos de oscuridad, las ocasiones donde te perdiste, no pudiste sacar tu luz interna ¿Podés entenderlo ahora?
-Sí pero no entiendo en que puede ayudarme
-No lo entendiste entonces del todo, el amor es así, es fácil amar cuando la otra persona brilla o amarte cuando estás brillando, lo realmente complicado y, donde el amor juega sus cartas, sucede cuando vos o la otra persona pueden iluminarse en los momentos más oscuros, cuando vos no brillas aquella persona logra ver y sacar tu luz para volver a encandilar juntos. El amor es volver a darse luz cuando todo esta en tinieblas y brillar bien juntitos, uno al lado del otro.
A la noche es distinto, cae rendido contra su almohada y comienza la gran batalla, la tan entrañable e inseparable consciencia en forma de miles de soldados pequeñísimos disparan incansables sobre él, puede sentir aquellas preguntas arremeter, puede sentir a esos personajes comenzar el atraco, este es el momento donde no puede parar de cuestionarse todo lo que hizo o dejó de hacer, cuando por fin se encuentra con lo que siente y piensa.
Ante la arremetida de la consciencia con un batallón de gladiadores, el viejo sabio fue a visitarlo en los sueños.
El muchacho se encontraba ante un túnel extraño donde sólo podía ir en una dirección pero el terreno de este iba cambiando. Había sectores donde estaba todo iluminado, podía ir caminar y mirar el color de las paredes, los dibujos e imágenes que en ellos había, todas mostraban escenas felices, pero luego entraba en lugares de oscuridad pura, el muchacho caminaba a tientas, inseguro, sentía el suelo irregular con posibilidades de caerse, entonces debía ir con mayor cuidado.
Este túnel repetía recorrido siempre en una sola dirección con momentos de brillo, en los cuales se sentía pleno y momentos de oscuridad donde el miedo y la inseguridad de se apoderaban de él.
Al llegar al final del camino el chico ve al viejo sabio sonriendo y lo reconoce.
-¿Cómo estás muchacho?
-No estoy pasando por el mejor momento, estoy lleno de preguntas, reproches, anhelos y deseos que no se cumplen. El haberlo dado todo pero no ser suficiente.
-¿Entiendes por qué hiciste este camino, por qué lo puse en tu sueño?
-No, sé que sentí mucha felicidad en los momentos de luz y mucho miedo en aquellos de oscuridad donde no podía ver.
-Los momentos que estaban iluminados, son aquellos que vos brillas e iluminas el lugar y los momentos de oscuridad, las ocasiones donde te perdiste, no pudiste sacar tu luz interna ¿Podés entenderlo ahora?
-Sí pero no entiendo en que puede ayudarme
-No lo entendiste entonces del todo, el amor es así, es fácil amar cuando la otra persona brilla o amarte cuando estás brillando, lo realmente complicado y, donde el amor juega sus cartas, sucede cuando vos o la otra persona pueden iluminarse en los momentos más oscuros, cuando vos no brillas aquella persona logra ver y sacar tu luz para volver a encandilar juntos. El amor es volver a darse luz cuando todo esta en tinieblas y brillar bien juntitos, uno al lado del otro.
martes, 24 de julio de 2018
Viajes
La mente del muchacho rebota contra las paredes, crece y comienza a ocupar cada espacio del cuarto. Siente que va a estallar con cada latido de su cuerpo. No sabe si explotar de una vez o seguir aguantando el dolor, ve las puertas posibles para un momento de tantas tribulaciones.
Su cabeza se va llenando de recuerdos que no pueden controlarse, imágenes proyectadas contra su corazón sin pausa.
Maldita memoria que solo atraviesa los momentos que lo hicieron sonreír, esa selección tan arbitraria para no dejarla partir, rebotan, contra todas las paredes y vuelven a aparecer en un loop constante. Por momentos aparecen otras vistas de su vida con ella, no entiende porque no se lucen los momentos malos, en los que pensaba que no era querido, esos momentos de llanto y discusiones que terminaban en abrazos.
El muchacho sabe que debe dejar partir esos recuerdos pero no puede, tiene tantas preguntas que debería pasar horas junto al escritor del destino para poder entender del todo lo que está sucediendo.
¿Dónde se irá el amor cuando no aparece? ¿Se refugiará en los recuerdos?
Rememora esa ausencia que fue tan dolorosa y ese reencuentro después de muchas semanas. No pudo retener su amor y sintió como la dejó ir ¿habrá iniciado ahora ella el viaje? Sabe que no va a volver, pero si volviese...
Mira la puerta no sabe si salir por ella o seguir aguantando como puede cada uno de sus recuerdos, para poder contárselos cuando ella regrese, tal vez así su corazón decida quedarse un tiempo más, tal vez eterno.
Seguramente ella vuelva distinta, con otras memorias que podrán compartir porque lo único importante para él es escucharla de nuevo con ese abrazo que todo lo puede, pero también sabe que hay posibilidades que no regrese, que el viaje de ella sea infinito y solamente le queden los recuerdos, el sonido de su risa, su voz, su mirada y sus besos, bien guardados.
La cabeza del muchacho ya no entra en el cuarto, va a estallar o va a salir, esperar la vuelta del viaje o tomará su valija y comenzará un nuevo camino, por ahora, solo ve proyectar los recuerdos para poder mostrárselos a ella cuando vuelva, no vaya a ser, que esos momentos solo los haya retenido él en su memoria.
Su cabeza se va llenando de recuerdos que no pueden controlarse, imágenes proyectadas contra su corazón sin pausa.
Maldita memoria que solo atraviesa los momentos que lo hicieron sonreír, esa selección tan arbitraria para no dejarla partir, rebotan, contra todas las paredes y vuelven a aparecer en un loop constante. Por momentos aparecen otras vistas de su vida con ella, no entiende porque no se lucen los momentos malos, en los que pensaba que no era querido, esos momentos de llanto y discusiones que terminaban en abrazos.
El muchacho sabe que debe dejar partir esos recuerdos pero no puede, tiene tantas preguntas que debería pasar horas junto al escritor del destino para poder entender del todo lo que está sucediendo.
¿Dónde se irá el amor cuando no aparece? ¿Se refugiará en los recuerdos?
Rememora esa ausencia que fue tan dolorosa y ese reencuentro después de muchas semanas. No pudo retener su amor y sintió como la dejó ir ¿habrá iniciado ahora ella el viaje? Sabe que no va a volver, pero si volviese...
Mira la puerta no sabe si salir por ella o seguir aguantando como puede cada uno de sus recuerdos, para poder contárselos cuando ella regrese, tal vez así su corazón decida quedarse un tiempo más, tal vez eterno.
Seguramente ella vuelva distinta, con otras memorias que podrán compartir porque lo único importante para él es escucharla de nuevo con ese abrazo que todo lo puede, pero también sabe que hay posibilidades que no regrese, que el viaje de ella sea infinito y solamente le queden los recuerdos, el sonido de su risa, su voz, su mirada y sus besos, bien guardados.
La cabeza del muchacho ya no entra en el cuarto, va a estallar o va a salir, esperar la vuelta del viaje o tomará su valija y comenzará un nuevo camino, por ahora, solo ve proyectar los recuerdos para poder mostrárselos a ella cuando vuelva, no vaya a ser, que esos momentos solo los haya retenido él en su memoria.
sábado, 21 de julio de 2018
El tiempo divino
Fueron presa del tiempo, este y la lógica se hicieron carne, los atrapó.
Las personas viven cambiando, para vivir y aprender, chocar y desmoronarse para volver a armarse y arreglarse.
Tic tac, tic tac el reloj corre y los atrapa, ellos que se creían siempre intocables ante el minutero, capaces de derrotar la creación humana, hoy les muestra los dientes de la realidad.
Recuerda como fue armando una a una la torre de cartas, de a poco, con paciencia fue apilando una sobre otra para poder llegar alto.
El tiempo terricola los atrapó, porque ellos no respondían a ese tiempo, ni a esa lógica, tenían sus planes y su mundo. Pero la vida con los suyos, les tendió el señuelo perfecto les presentó sus cartas y como un viento en forma de ráfaga voló las suyas.
Él dibuja una sonrisa contra la pantalla, porque ve el amor de ella, pasa a buscarla con su auto, siempre que sube le da un abrazo, un chiste y un beso. La mayoría de las veces le dice lo linda que está o lo bella que es. Ella lo mira como si no hubiese nada más en el mundo y se cae en sus brazos derrotada.
La imagen se destroza contra su cerebro, daría lo que fuera por no haber sido alcanzado por la realidad, despierta transpirado y cansado de soñar con ella. La imagen constante de un error que no puedo evitar, como querer frenar en medio de la lluvia y que esas ruedas pierdan la tracción, se estrellen contra lo que hay delante. ¿Cómo parar el cerebro, en qué momento puede ponerle pausa a su corazón cayendo sin parar sobre el piso sin rebote?
Ahora, donde solo estaban ellos dos, estaban todos, hablando, conspirando, entrometiéndose, obstaculizando esa mirada que siempre tuvieron, ese lugar en el que todo estaba bien. Ya no pueden verse, no pueden apagar sus corazones que piden a gritos abrazarse, pero el cerebro atrapado por la lógica de la sociedad los cancela, no pueden verse como antes, pero tampoco pueden verse juntos porque en el medio se escapó la locura que tenían, que nadie más puede entender y nadie lo hará.
La causa es que todos opinan desde la lógica que en las cosas del corazón no entra.
Tic Tac el tiempo camina, no hay vuelta atrás, solo puede ir para adelante, ¿de qué forma podrá hacerlo si siente desvanecerse en medio de la nada? ¿El tiempo les tendrá un nuevo cuento posible, los encontrará nuevamente en eso tan deseado?
¿Dónde quedaran todas las palabras escritas en el tiempo, a qué lugares puede uno trasladarse para sobrevivir?
Él está seguro de seguir caminando para adelante esperando que pare la tormenta, porque su corazón siempre pudo más que su lógica, porque siempre puso el alma en cada cosa que hizo y se propuso, sabe que cuando todo pase, lo mejor estará por llegar, siempre supo que ella era una tormenta que al despertar arrasaría con todo, nunca pensó que fuese él quien la disparara, pero sin paraguas, está dispuesto a morir en el intento de volver a ese abrazo
¿Tiene opción de otra cosa? ¿En algún lugar está puesto el control de retroceder? El tiempo no permite eso, solo para adelante, y él elige esperar a que pase la tormenta, con todo su amor porque sabe que un error lo puede tener cualquiera, porque descubre que puede cambiar y puede recrearse, ¿no es para eso el tiempo? ¿No será esa su principal función, no dejarte volver para atrás, para poder transformarse en algo distinto e ir mejorando?
Ella desata todo su arsenal, entendible, es una diosa que puede arrasarlo todo con solo mirarte, pero aquel muchacho no entiende de lógicas, inconscientes o lo que quieran explicarle, solo puede ver en su alma como se parte sin la compañía de aquella divinidad y hará hasta lo imposible por resarcir errores, por compartir el tiempo nuevamente, diferente del terrenal, se desprende de todo lo que tenía sabido, de todos los consejos que creía poder dar, de todas las implicancias del cerebro en el amor. Solo estar dispuesto de corazón a morir en el intento de aquella luz que apagó.
¿Tendrán estos dos seres, humano y divino, algo nuevo para demostrarle al mundo? Que con amor y coraje nadie puede escaparle a lo que se siente en el alma.
¿Tendrán estos dos amantes fuera de la lógica del planeta tierra la posibilidad de decirle al mundo que se puede derrotar todo mal, todo error, toda falencia con amor?
¿Podrá la diosa callar los rezos de todos y verlo a él parado contra toda su furia diciéndole "no me voy a mover porque te amo"?
Él se reconoce mortal, ser humano y en transformación, el haber estado en un cuento entre una diosa y un ser humano pero ¿quién renunciaría tan fácil al cielo?
Las personas viven cambiando, para vivir y aprender, chocar y desmoronarse para volver a armarse y arreglarse.
Tic tac, tic tac el reloj corre y los atrapa, ellos que se creían siempre intocables ante el minutero, capaces de derrotar la creación humana, hoy les muestra los dientes de la realidad.
Recuerda como fue armando una a una la torre de cartas, de a poco, con paciencia fue apilando una sobre otra para poder llegar alto.
El tiempo terricola los atrapó, porque ellos no respondían a ese tiempo, ni a esa lógica, tenían sus planes y su mundo. Pero la vida con los suyos, les tendió el señuelo perfecto les presentó sus cartas y como un viento en forma de ráfaga voló las suyas.
Él dibuja una sonrisa contra la pantalla, porque ve el amor de ella, pasa a buscarla con su auto, siempre que sube le da un abrazo, un chiste y un beso. La mayoría de las veces le dice lo linda que está o lo bella que es. Ella lo mira como si no hubiese nada más en el mundo y se cae en sus brazos derrotada.
La imagen se destroza contra su cerebro, daría lo que fuera por no haber sido alcanzado por la realidad, despierta transpirado y cansado de soñar con ella. La imagen constante de un error que no puedo evitar, como querer frenar en medio de la lluvia y que esas ruedas pierdan la tracción, se estrellen contra lo que hay delante. ¿Cómo parar el cerebro, en qué momento puede ponerle pausa a su corazón cayendo sin parar sobre el piso sin rebote?
Ahora, donde solo estaban ellos dos, estaban todos, hablando, conspirando, entrometiéndose, obstaculizando esa mirada que siempre tuvieron, ese lugar en el que todo estaba bien. Ya no pueden verse, no pueden apagar sus corazones que piden a gritos abrazarse, pero el cerebro atrapado por la lógica de la sociedad los cancela, no pueden verse como antes, pero tampoco pueden verse juntos porque en el medio se escapó la locura que tenían, que nadie más puede entender y nadie lo hará.
La causa es que todos opinan desde la lógica que en las cosas del corazón no entra.
Tic Tac el tiempo camina, no hay vuelta atrás, solo puede ir para adelante, ¿de qué forma podrá hacerlo si siente desvanecerse en medio de la nada? ¿El tiempo les tendrá un nuevo cuento posible, los encontrará nuevamente en eso tan deseado?
¿Dónde quedaran todas las palabras escritas en el tiempo, a qué lugares puede uno trasladarse para sobrevivir?
Él está seguro de seguir caminando para adelante esperando que pare la tormenta, porque su corazón siempre pudo más que su lógica, porque siempre puso el alma en cada cosa que hizo y se propuso, sabe que cuando todo pase, lo mejor estará por llegar, siempre supo que ella era una tormenta que al despertar arrasaría con todo, nunca pensó que fuese él quien la disparara, pero sin paraguas, está dispuesto a morir en el intento de volver a ese abrazo
¿Tiene opción de otra cosa? ¿En algún lugar está puesto el control de retroceder? El tiempo no permite eso, solo para adelante, y él elige esperar a que pase la tormenta, con todo su amor porque sabe que un error lo puede tener cualquiera, porque descubre que puede cambiar y puede recrearse, ¿no es para eso el tiempo? ¿No será esa su principal función, no dejarte volver para atrás, para poder transformarse en algo distinto e ir mejorando?
Ella desata todo su arsenal, entendible, es una diosa que puede arrasarlo todo con solo mirarte, pero aquel muchacho no entiende de lógicas, inconscientes o lo que quieran explicarle, solo puede ver en su alma como se parte sin la compañía de aquella divinidad y hará hasta lo imposible por resarcir errores, por compartir el tiempo nuevamente, diferente del terrenal, se desprende de todo lo que tenía sabido, de todos los consejos que creía poder dar, de todas las implicancias del cerebro en el amor. Solo estar dispuesto de corazón a morir en el intento de aquella luz que apagó.
¿Tendrán estos dos seres, humano y divino, algo nuevo para demostrarle al mundo? Que con amor y coraje nadie puede escaparle a lo que se siente en el alma.
¿Tendrán estos dos amantes fuera de la lógica del planeta tierra la posibilidad de decirle al mundo que se puede derrotar todo mal, todo error, toda falencia con amor?
¿Podrá la diosa callar los rezos de todos y verlo a él parado contra toda su furia diciéndole "no me voy a mover porque te amo"?
Él se reconoce mortal, ser humano y en transformación, el haber estado en un cuento entre una diosa y un ser humano pero ¿quién renunciaría tan fácil al cielo?
sábado, 9 de septiembre de 2017
Maldito gif
Las piedras caen, una tras otra, caen sin destino pero se deslizan. Una sola no podría hacer nada, pero no es una caprichosa roca que desciende. Gran cantidad, tantas que se transforman en un alud.
Golpean contra el estomago, en realidad ya no se siente donde pegan. Ella lo mira sin ver, él atónito piensa cuál debería ser su próximo movimiento. La dificultad de no saber como actuar, el miedo lo hace preso. Nunca sintió tanta felicidad y tanto miedo a la vez. No logra, no puede leerla, no sabe como llamar su atención. La muchacha simplemente tiene el poder de lograr mostrarle indiferencia con cada palabra escrita del joven. Maldice a esa raya vertical que titila, ese maldito "En línea", esa última conexión, sin conectar con él. Pero no solo maldice a la histeria tecnológica, también se la agarra con la lingüística, Saussure y eso que te rebota en la cabeza, maldita palabra: "Está bien", pero sin saber qué, todo atrás de su palabra, ese maldito significante. Se toma a insultos mentales con él mismo, no sabe como hacerle sentir lo que le pasa. El muchacho es pura acción, no sabe decir lo que siente, no sabe ponerle nombre a eso que le mueve las entrañas.
No sabe como decirle que no pretende liberar a Cuba, hacer una revolución, que no quiere transformarse en ningún Che de su corazón, al contrario, en algún lugar perdió su firmeza y ahora solo se conforma. ¿Con qué sería lo mínimo que pretende él? lo pide.
Ella lo mira, abre la boca, le dice una palabras de resistencia, le debate sus palabras, pero como el joven es hechos, no palabras, no termina de importarle, su problema es que esa imagen no está, no se hace presente.
El muchacho se siente preso del mandato sociocultural aunque luche contra ello, "no llores que es de maricón" racionalmente pregunta cuál es el mal de llorar, o de ser sensible o maricón, no hay ningún problema en ello, pero de todas formas no puede llorar, no le salen las lagrimas, lo condena la frialdad de sus palabras, sin llanto pero con el interior quebrado.
En la soledad entra a redes sociales, ve lo que quiere pero en otras caras y otros nombres. Las malditas cámaras, estúpidos celulares, boomerangs crueles que le muestran lo que no puede tener, aunque llore y patalee.
Los rectángulos redondeados de su persiana dejan pasar la poca luz, afuera se escucha el caer de las gotas, ese poquito de frío que se cuela por su ventana mal cerrada, el gris que se vislumbra, la televisión que ilumina tenue el perfil de la cara de ella, duerme apacible mientras él la besa despacito hasta hacerle cosquillas con su barba, le saca una sonrisa no hay mal humor en su despertar.
Imagina ese gif, en forma de loop constante un día donde no deba pedir permisos al tiempo para que no corra, el celular sin batería y sin importancia, ese día que las agujas se cansen de caminar, pero sus labios no se cansen de besar.
El muchacho le pide que mire ese gif y le diga que no lo quiere, que él esperaría que sucediese o no, ya no importa, quiere que se haga realidad ese maldito suceder de fotogramas corto, pero no con cualquier protagonista, es ella quien debe estar. Gran problema el cansarse de pelearlo, se siente luchar contra Mayweather. El espectáculo no llama mucho la atención, ya perdió antes de subir al cuadrilátero.
Solo espera que ese maldito gif deje de entrar a su cabeza, para entrar a su realidad.
Golpean contra el estomago, en realidad ya no se siente donde pegan. Ella lo mira sin ver, él atónito piensa cuál debería ser su próximo movimiento. La dificultad de no saber como actuar, el miedo lo hace preso. Nunca sintió tanta felicidad y tanto miedo a la vez. No logra, no puede leerla, no sabe como llamar su atención. La muchacha simplemente tiene el poder de lograr mostrarle indiferencia con cada palabra escrita del joven. Maldice a esa raya vertical que titila, ese maldito "En línea", esa última conexión, sin conectar con él. Pero no solo maldice a la histeria tecnológica, también se la agarra con la lingüística, Saussure y eso que te rebota en la cabeza, maldita palabra: "Está bien", pero sin saber qué, todo atrás de su palabra, ese maldito significante. Se toma a insultos mentales con él mismo, no sabe como hacerle sentir lo que le pasa. El muchacho es pura acción, no sabe decir lo que siente, no sabe ponerle nombre a eso que le mueve las entrañas.
No sabe como decirle que no pretende liberar a Cuba, hacer una revolución, que no quiere transformarse en ningún Che de su corazón, al contrario, en algún lugar perdió su firmeza y ahora solo se conforma. ¿Con qué sería lo mínimo que pretende él? lo pide.
Ella lo mira, abre la boca, le dice una palabras de resistencia, le debate sus palabras, pero como el joven es hechos, no palabras, no termina de importarle, su problema es que esa imagen no está, no se hace presente.
El muchacho se siente preso del mandato sociocultural aunque luche contra ello, "no llores que es de maricón" racionalmente pregunta cuál es el mal de llorar, o de ser sensible o maricón, no hay ningún problema en ello, pero de todas formas no puede llorar, no le salen las lagrimas, lo condena la frialdad de sus palabras, sin llanto pero con el interior quebrado.
En la soledad entra a redes sociales, ve lo que quiere pero en otras caras y otros nombres. Las malditas cámaras, estúpidos celulares, boomerangs crueles que le muestran lo que no puede tener, aunque llore y patalee.
Los rectángulos redondeados de su persiana dejan pasar la poca luz, afuera se escucha el caer de las gotas, ese poquito de frío que se cuela por su ventana mal cerrada, el gris que se vislumbra, la televisión que ilumina tenue el perfil de la cara de ella, duerme apacible mientras él la besa despacito hasta hacerle cosquillas con su barba, le saca una sonrisa no hay mal humor en su despertar.
Imagina ese gif, en forma de loop constante un día donde no deba pedir permisos al tiempo para que no corra, el celular sin batería y sin importancia, ese día que las agujas se cansen de caminar, pero sus labios no se cansen de besar.
El muchacho le pide que mire ese gif y le diga que no lo quiere, que él esperaría que sucediese o no, ya no importa, quiere que se haga realidad ese maldito suceder de fotogramas corto, pero no con cualquier protagonista, es ella quien debe estar. Gran problema el cansarse de pelearlo, se siente luchar contra Mayweather. El espectáculo no llama mucho la atención, ya perdió antes de subir al cuadrilátero.
Solo espera que ese maldito gif deje de entrar a su cabeza, para entrar a su realidad.
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