No estaba dispuesto a perderla, en realidad, no sabía, si era un tema de predisposición o de poder. Es que Ariel no podía parar de soñar con ella. Entonces ahí se encontraba la dubitativa, ¿tenía otra opción?
Ariel sabía que nunca había sentido algo así y no cabía en su mente la posibilidad de liberarse de este embrujo, estaba hechizado por algún tipo de magia que no sabia si era negra o blanca pero estaba seguro que no era del ámbito de lo cotidiano.
Era capaz de dar vuelta un mundo por ella, que donde este, en el momento que sea, él iba a estar para ella, así llamase después de años pasando las 3 AM, el respondería ese mensaje e iría a buscarla.
Todavía era su clave en las redes sociales, no podía borrar sus fotos del celular, ni eliminar la conversación, ni bloquearla de ningún lado, seguía esperando terminar juntos esa serie que les quedó por la mitad y hasta se ponía nervioso si pasaba cerca, transpiraba más que en un partido de fútbol, perdía la capacidad del habla.
Pensaba constantemente de qué forma Ariel podría hacerle sentir el amor que le tenía, como añoraba cada uno de sus besos y abrazos, que si fuese posible cambiaría todo por ella.
No sabía como demostrar lo que siente, había perdido esa capacidad o nunca la había tenido del todo, no conocía la forma de llegar a los confines del romanticismo, para él era humillante el rechazo, el quedar mal, en offside, el miedo terrible al ser un desquiciado. Pero estaba dispuesto a todo esta vez, lo que esté al alcance para volver a tener todo de ella, y mirarla a los ojos.
No podía darse por vencido, no esta vez, no se iba a ir, por más que le doliese cada uno de sus actos de indiferencia, de doble ticks azules rebotando contra sus ojos, porque por momentos se dejaba escapar la posibilidad de un retorno, y esa simple luz, esa gota de esperanza alcanzaba para darle aire para seguir ahí presente, demostrando que su amor era verdadero.
Era simplemente inaguantable el deseo de hablarle, era algo en el pecho que no podía arrancar, ese ardor por el tórax, esos pelos de punta en la nuca, maldijo las mil películas que había visto y que descreyó, ahora quería que todas fueran realidad, es que si lo fuesen ya habría contado mil escenas donde ella vuelve y esa escena romántica toma forma en su mente, ese beso y el felices para siempre.
Solo piensa en volver a tener la chance de hacerla reír, hasta que tenga ganas de besarlo, porque sabe que es la risa, uno de los lenguajes de este sentimiento y uno siempre vuelve a los lugares donde fue feliz.
Ariel seguirá ahí, o se irá, pero su sentimiento no puede irse, es que sabe que eso no se decide, nadie puede elegir a quien amar u odiar, es así y listo, uno queda como condenado o salvado a amar, y eso estaba dispuesto a hacer, amar hasta que ya no quede ni una gota de esperanza. Confía que el tiempo le dará lo que una vez perdió. Que la perseverancia del amor es más que la distancia, y la risa de la persona amada es más eterna que la posibilidad del olvido.
Ohhh, sí que estas en graves problemas
ResponderEliminar