miércoles, 26 de junio de 2013

Antonia

¿Alguna vez tuvieron esos sueños tan reales que no puede dilucidar si sucedieron o no? ¿Tan reales qué tuvieron que frenar un segundo a pensar si había pasado realmente  o no? Dicen que solo tenemos los primeros segundos de la mañana para recordar lo que soñamos sino no volveremos a recordarlos nunca más.
Voy corriendo por una calle sin luces apenas unos faroles de fondo iluminan el lugar, a los que intento llegar, no me gusta la oscuridad, me da miedo y quiero escapar de ella. No hay nada que de más miedo que no poder ver lo que está a nuestro alrededor.
Me despierto con la remera empapada y me pregunto porque tendré estos sueños tan reales. Por la transpiración voy a darme una ducha para poder arrancar el día.
Trato de recordar un mínimo instante que pasa en el sueño pero ya es muy tarde para recordar lo que pasaba y el por qué de mi tan alarmante escape de la oscuridad. Me causa mucha intriga lo que pasa con los sueños, por qué existen, cual es su propósito y demás, por eso he leído mucho sobre el tema. Algunas personas piensan que estos pueden darnos mensajes de cómo estamos psicológicamente y otros más profundos dicen que podrían estar hablándonos del futuro. 
No es la primera vez que sueño con lo mismo siempre intento recordar como sigue el sueño o de dónde vengo pero me es realmente imposible.
Trabajo como repositor de un supermercado pero mi verdadera vocación es la escritura me gustaría algún día poder vivir de mis escritos, de mi mensaje que quiero transmitir. Me atrae mucho la idea del amor, como puede existir este, que nos hacer llevar adelante las más inmensas locuras sin un poco de lógica.  Busco al amor de mi vida aunque me sentí un fracasado en este punto, ya que he sufrido bastante y no solo una vez.  Por eso trato de vivir al día esperando sentir eso que se siente cuando es para siempre un sentimiento.
Trato de escribir seguido para no perder la costumbre pero la realidad es que los mejores textos son creados cuando tenés esa inspiración que sale de uno sin poder aguantar las ganas de escribir como las tuve aquel día en que conocí a Antonia. Iba caminando buscando algo que me inspire, alguna historia por escribir, algún cuento, algún poema (aunque no son mi fuerte) cuando la vi, estaba en la plaza tal vez pensando sobre su vida, o simplemente pasando el rato, fue verla y entender porque habían fracasado mis relaciones anteriores, la razón era por el simple hecho que no eran ella. Nunca fui muy extrovertido por eso me cuesta iniciar una conversación así que solo atine por sentarme en un banco cerca, no sabía su edad, su nombre, ni sus gustos pero algo me decía adentro que no fue casualidad el encuentro. La miraba pero siempre de reojo para no parecer un acosador que era lo que menos me convenía para tal sentimiento de hablarle.
Luego de un rato se levantó y se fue no me animé a buscarla ni hablarle y pensé que tal vez había perdido la oportunidad de mi vida.
Voy corriendo por las calles a oscuras, calles solitarias de fondo una luz y quiero escapar de la oscuridad. De repente doblo no sé por qué, como si supiera a donde ir. Tomo un pasillo y me acerco a una puerta, al abrir la puerta siento un ruido fuerte como un disparo y despierto nuevamente. Tan transpirado como si hubiese corrido y tan real que podría jurar que oí el disparo.
Me baño, me perfumo y vuelvo a la plaza, con el coraje que tal vez la encuentre y me anime a hablarle. Llego y ahí está, me acerco muy despacio para tener la posibilidad de arrepentirme. Me acerco más y me animo a balbucear un “hola”, el instante en el que me mira es eterno, sus ojos brillan tanto que no puedo dejar de mirarlos, al verme sonríe, ¿por qué sonríe? No lo sé pero es hermosa esa sonrisa, quiero que no junte los labios, o si solamente para poder chocarlos con los míos, quiero frenar el tiempo para no tener que contestar preguntas ni nada parecido, solo quiero verla. Me contesta el hola y veo que está leyendo un libro de Paulo Coelho, le pregunto si es el primero que lee o si le gusta (como si no hubiese diez preguntas antes que esa para hacerle), me contesta que le gusta mucho y me alegro de haberlo leído alguna vez. Nos quedamos charlando por horas que para mi fueron minutos, cuando ya oscureció y nos tenemos que retirar le pregunto su nombre… “Antonia” me dice y sonríe. La acompaño hasta la esquina de la casa, era como si no fuera la primera vez que hablásemos.
Voy corriendo por la calle oscura buscando la luz, doblo ya sabiendo a donde voy, tomo el pasillo, abro la puerta, esta vez veo la pistola apuntándome y el tiro que me da justo en el corazón. Me despierto mas agitado que de costumbre y sin entender nada de porque recuerdo siempre la misma parte.
Luego del trabajo voy para la plaza a encontrarme con Antonia todavía no puedo dejar de pensar y de escribir sobre aquel momento. En la plaza Mitre, esta ella, cada vez más hermosa, cada vez encuentro más partes que me enamoran de su ser.
La cita dura nuevamente horas, nos pasamos nuestros números celulares y el mundo se detiene en sus labios que esta vez por obra del mismísimo destino nos juntan. La quiero acompañar hasta la esquina de su casa pero algo esta distinto ya no sonríe tanto y su mirada está perdida, al preguntarle qué le pasa me dice que tal vez deberíamos dejar de hablar y lo justifica diciendo: “no podes enamorarte de mí, suelo lastimar a las personas”, yo sin entender la razón de esta afirmación le resto importancia porque uno nunca sabe lo que va a pasar, pero vuelve a repetir que no porque voy a terminar lastimado. La quiero acompañar hasta la casa pero no me deja, sale corriendo con lágrimas en los ojos.
La tristeza me invade y la impotencia de ser un fracasado nuevamente, de tener el error de enamorarme locamente. Llego a mi casa pensando en que escribir y lo hago,  me surgen sentimientos de bronca y mi papel recibe esa energía, la transforma en palabras de repudio al amor. De repente en un ataque de bronca se me ocurre llamarla, al sentir varios tonos atiende comienzo a hablar sin esperar un hola, hago un breve pero intenso monologo de segundos cuando me detengo a escuchar, del otro lado se oyen gritos y la voz de un hombre vociferando, “¿me amás? Vos me tenés que amar, porque estamos hechos para estar juntos así no lo quieras va a pasar ¿entendés?” corto rápidamente y entiendo porque tuvo esa reacción…
Salgo corriendo al dar vuelta a la plaza de nuestro amor, la plaza mitre, mi cabeza piensa a dos mil kilómetros por hora, ¿No había sido perfecto nuestras conversaciones? ¿Por qué tanta negación de repente? ¿A quién había visto que la hizo reaccionar así?
Corro por Lavalle y noto que se corto la luz, corro por las calles de adoquines con un miedo terrible, corro sin parar, sin pensar, doblo rápido en 25 de mayo, esta todo oscuro pero puedo reconocer en que parte entró Antonia cuando la acompañaba, me meto por el pasillo de la casa, intento abrir la puerta y escucho el sonido de mis sueños…


domingo, 23 de junio de 2013

Olvidar

No me confundan nunca fui rencoroso. La verdad que siempre el enojo se me pasaba después de algunos minutos o hasta de segundos. De hecho nunca fui una persona violenta, nunca me había metido en ninguna pelea, ni siquiera a golpes de puño. No me gusta la violencia, solo el pensar en lastimar a otro me hace sentir de una forma terrible, nunca me gustó ser el chico malo.
En el colegio era un niño bueno, no le tomaba el pelo a nadie allí, pero esta actitud no era compartida de la misma forma con mis compañeros ya que las burlas hacia mi persona estaban a la orden del día.
Solamente tenía un amigo de verdad, Carlos, el cual era un rehén en los chistes de mal gusto que me hacían mis compañeros ya que siempre pensé que era por mí que lo tomaban de punto a él también.
Con el correr de los años fui aprendiendo a formar una especie de escudo, pero no en mi cuerpo sino en mi corazón, nada de lo que me decían me molestaba solamente me limitaba a mirarlos y sonreír. Mi mamá siempre decía que si les demostraba que no me importaba me iban a dejar tranquilo. Así mi escolaridad fue una pesadilla a la cual nunca respondí con golpes, ni insultos. No se puede llamar a una persona violenta,  si tal, no contesta semejantes agresiones durante años.
Al terminar el colegio pude hacer una vida nueva en la facultad, lugar donde nadie me conocía y podía empezar nuevamente con la vida social tan alejada de mi realidad. 
Pero no, nunca fui violento y no lo soy, la violencia es estar fuera de mi estado natural, yo siempre fui muy tranquilo, sistemático, estructurado. Violento es actuar con brusquedad, yo actúo con paz, con movimientos armoniosos se podría decir, pero violento no.
¿Agresivo? Tampoco. No se podría decir que soy de esta forma porque no le falto el respeto a nadie y no ataco a nadie.
No soy capaz de matar ni a una mosca, soy demasiado pacifico.
Con el correr del tiempo me fui adaptando al calor humano, a recibir un abrazo, un saludo amistoso, un consejo y escuchar problemas. Me fui sintiendo persona, algo que nunca pude sentir, sentirme alguien para otro, un amigo, un compañero, un novio, pude amar a alguien y así descubrí que este mundo no es tan terrible, solo había tenido malas experiencias de relaciones sociales.
Así fue como un día me recibí y encontré el amor, tuve hijos y un techo para darles. Mi vida se podría decir era soñada, un buen trabajo, no con un salario exuberante pero sí lo suficiente para que mis hijos tengan todo lo necesario y más.
Un día comiendo en un restaurante por cuestiones laborales tuve el agrado de volverme a encontrar con aquellos matones de la infancia teniendo la oportunidad de volver a empezar, de volver a relacionarme con ellos siendo otra persona. Claro, ellos no me reconocían o pretendían no hacerlo porque para ellos siempre fui espárrago por mi contextura física y en clase yo no existía, no era nadie. Así que cuando dije que mi nombre era "Daniel" no sabían de quien se trataba y eso generó en mí algo nuevo, algo que no conocía aún pero iba a conocer.
Me esforcé por ser amigable, por ser gracioso, por ser como ellos, por ganarme su confianza.
Los deleité con historias y chistes, hasta me animé a contar algunas maldades que me hicieron en el colegio como si las hubiese hecho yo. Sí sí, lo hice así, las conté como propias. reían y se jactaban de otras cosas que ellos mismos me habían hecho, sin saber que se las estaban contando al receptor de sus burlas. Gracias a Dios nunca fui una persona temperamental, ni que se enoje por todo, supe siempre como llevar este sentimiento a lo mas íntimo de mi alma.
Para poder terminar con lo que sentía decidí invitarlos a cenar a mi casa. Un día que ni mi esposa ni mis hijos iban a estar para poder charlar con naturalidad y contarles mi infancia infernal, para decirles que no había rencor pero que se habían portado mal, que podría haber sido su amigo toda la vida, podría haber sido un compañero útil y servicial... podría haber sido uno de ellos, que tal vez podría serlo ahora.
Por suerte nunca fui rencoroso y así aceptaron mi invitación a cenar.
Llegaron a mi humilde hogar, llegaron con sus trajes lujosos, en sus autos "0 Km.", llegaron con sus sonrisas anchas como sus billeteras, llegaron y los recibí con mi sonrisa característica  Por suerte no soy una persona violenta y rencorosa sino nunca los podría haber invitado.
Los invité a dejar sus abrigos en el perchero y les muestré mi casa, un recorrido por el lugar que me esforcé por tener. Les dije que la cena estaba casi lista, faltaban unos minutos.
No podía creer lo que los extrañaba, extrañaba verlos. Deseaba este momento de reencuentro, de conversación sincera.
Una conversación suave, tranquila, armoniosa.
Nos pusimos a hablar de sus cuentas, de como estafaban a algunas personas mayores con temas económicos y sus sonrisas tan deslumbrantes, tan pedantes. Les serví la cena tan esperada, de entrada una sopa para empezar a deleitarse.
Tomé valor y me animé a confesar la verdad a mis verdugos de la infancia, por suerte no soy un chico agresivo.
Comience a hablarles: "En realidad los invité a mi hogar para contarles la verdad, sé que no me han reconocido pero tenía ganas de mostrarles como dejé de ser un perdedor, como pude reponerme a tanta violencia, a tanto mal trato. Quería mostrarles que pude ser feliz a pesar de esos recuerdos, pesadillas, traumas. Quería mostrarles que si me daban la oportunidad podía ser uno de los suyos, un amigo para siempre". Mientras decía esto escuchaban atentos mientras seguían tomando mi deliciosa sopa. De a poco dejaban la cuchara y se tomaban la cabeza o el estómago obviamente. Mientras continuaba: "Yo soy Daniel Gonzalez, espárrago como solían llamarme, sé que debe ser extraño para ustedes pero es así, sé que se deben estar sintiendo mal ahora, sé que deben pensar que soy rencoroso, pero no lo soy en realidad, siempre tomé su violencia y agresividad hacía mí como un acto de cobardía lo que en realidad son, una basura, unos arrogantes y cretinos. Solo quería que descubrieran que yo también podía ser malo y mucho más que ustedes. No tengan miedo, siempre estuvieron juntos, con sus bromas graciosas y ocurrentes. Juntos, siempre juntos, ahora también van a pasar por esto de la misma forma.".
Platos rotos en el suelo, el mantel desordenado, mis compañeros en el piso, la cena había resultado como estaba planeado.
Por suerte nunca fui violento, ni agresivo, pero por sobre todas las cosas, nunca fui rencoroso. Pero tal vez por maldición o bendición, siempre tuve buena memoria.
Me olvidé de decirles que la sopa era de espárragos... 





viernes, 14 de junio de 2013

La madre

Ella encuentra la pasión y la locura en una sola acción, entendió que para llegar a algo tenía que enloquecerse a fondo. Con demencia desmedida atravesó infiernos y reinos maquiavelicos. Se pasó la vida en una búsqueda que no encontró fin, pero en su locura apasionada supo liberar ángeles cautivos en las garras del más poderoso represor. Esta mujer fue sin armas, sigilosamente a enfrentar al diablo en persona, pasó por los anillos infernales y llegó a lo más profundo de estas cárceles.
Es de entender que se le anime a tal descabellada aventura, quién no dejaría su vida de lado cuando una hija esta en peligro. Por eso el destino, tan sabio, le supo dar muchas hijas, estos ángeles salvados, agradecidos eternamente. Ellos que estaban condenados a una eternidad infernal, hoy tienen voz. Pero esas voces fueron calladas, porque esta madre no supo que Satán llega más lejos de lo que imagina, está más cerca de lo que ella piensa. Su voz escuchada por el pueblo pero callada por la injusticia, las voces de sus hijas adoptivas silenciadas por la mano de sus mismos carceleros infernales, de esos demonios sueltos, muchos vestidos de gobernantes, jueces, empresarios, con saco y corbata. Muchos con familia y amigos, muchos de estos demonios juegan a ser normales escondidos.
Entonces su voz no se oye triste, se escucha decepcionada, se la puede oír con mas fuerza que nunca, porque tan incansable es su reclamo, tan imponente es su lucha y su pasión... y su locura.
Digna de admiración a quien la mire y escuche, digna de asombro para aquellos diablos al no verla caer, porque esta madre los conoce y estuvo allí.¿Será por eso que no puede rendirse?
Entonces el pueblo enmudece al ver que el Diablo no se deja perder y la injusticia ocupa el lugar de su cuasi homónima... y entonces el pueblo enfurece y arremete contra todo, no está bien pero nadie puede controlar aquella furia ocasionada por el final, que los malos siempre ganen. Sin embargo la madre, que ya se convirtió en madre de todos, sigue su batalla con la esperanza de que alguna vez la justicia ocupe su lugar, más no sea en esta vida o en la otra. Y así todos la acompañan y apretan su puño de lucha, porque hoy en día los demonios tiemblan al escuchar su nombre, Susana.

jueves, 13 de junio de 2013

No eran de este planeta

Se encontraron por casualidad María y Sebastián no se sabían compartidos del mismo mundo y tiempo.
Ella caminaba con soltura, decidida a cambiar de vida luego de tantos errores cometidos, un historial de hombres y acontecimientos desafortunados contenía en su haber. Poco le importó a Sebastián al verla y lo que luego le dirán.
María no solía hacer lo que hacía, cambiaba de planeta de vez en cuando para ver si encontraba así un rumbo fijo y un lugar donde quedarse. María no tenia edad, ya que estaba fuera de los limites del tiempo. Ella contenía una frescura y madurez contradictorios para cualquier mortal, copaba cualquier lugar y se multiplicaba en cualquier rincón.
Sebastián la descubriría como una caja de sorpresas y de reacciones, de milagros y pecados, de torpezas y elocuencias. Él la leía como un libro, no sabía si era un don o una maldición pero lo hacía, entonces caía y subía como un ave que está aprendiendo a volar.
Se encontraron, uno no sabe si por casualidad o es este Dios que los invita a jugar un rato, ninguno de los dos quería pero no les quedó alternativa.
Jugaron más allá del tiempo y el espacio, jugaron a encontrarse y desencontrarse, jugaron en secreto para que nadie descubra el suplicio que genera la clandestinidad, ocultarse de la mirada acusadora de los demás. Jugaron con el miedo y la soledad, jugaron con el sufrimiento y la felicidad.
Sebastián planeaba enamorarla, no entendió que a los ángeles no se los enamora, se los invita a quedarse un rato.

miércoles, 12 de junio de 2013

El secreto escondido

¿Por qué será que todos buscamos la felicidad y pocos la encuentran? ¿será que algunos creen en poder comprarla? ¿será que algunos creen en poder venderla? será...
Entonces me pregunto quiénes estarán escondiéndola, o será que nos enseñaron que la felicidad era algo que  no alcanzamos, nos enseñaron que era la zanahoria que tenemos adelante.
Ahora pregunto: ¿No será qué ya la tenemos pero no sabemos ver? ¿qué pasaría si nadie prestara atención a las condiciones de felicidad que pretende esta sociedad? ¿qué pasaría si cada uno se preguntara qué necesita para ser feliz?
¿No será que está al alcance de la mano y no necesitamos comprar nada, ni tener nada en especial, más que nosotros? Esa es una verdad que algunos querrían esconder porque se terminaría un gran negocio.
Y así, mientras todos la buscamos algunos tienen esa verdad escondida, esperando que no se cambie nada, que nadie se avive y los pocos que se aviven sean locos, enfermos, ermitaños, sean desplazados, porque descubrieron el secreto... No necesitamos nada más que al otro, que a vos, que a mí, que a nosotros, no necesitamos autos caros, no necesitamos ropa de marca, no necesitamos plata, no necesitamos nada... ese es el gran secreto que nadie se anima a combatir, porque algún loco podrá jugar a ser el héroe pero solo puede dejar de ser un secreto si todos lo hacemos. Entonces las grandes corporaciones no tendrían que vender o a quien explotar, entonces los bancos no tendrían dinero para prestar ni para pedir, entonces a nadie le faltaría nada porque todo sobraría.
Según un estudio, 30.000 millones de dolares anuales serían los necesarios para salvar las vidas que se lleva el hambre, solamente los 6 bancos centrales (EEUU, UE, Japón, Canadá, Inglaterra y Suiza) manejan 180.000 millones para ingresar en los mercados... a mi me parece que la pobreza, la infelicidad y el egoísmo es la "verdad" que les conviene a algunos y la felicidad es el gran secreto que hay que guardar...
Tal vez para algunos es más urgente, más importante salvar a instituciones bancarias y empresas... claro eso es mucho mas importante, mantiene la felicidad de un 10% de la población mundial...
¿Quién será el/los que decida/n que felicidad vale más?

viernes, 7 de junio de 2013

La maquina perfecta II

En este mundo nada alcanza y nada sobra.
En este mundo te enseñan que el más importante sos vos, pero también sos el peor.
En este mundo te enseñan que lo que vos pretendes y querés en la vida es tan irreal que le pusieron el nombre de "sueños" para que te hagas la idea de lo abstracto que es.
En este mundo nos dicen que el que pega primero, pega dos veces, y mientras, te dicen que pongas la otra mejilla.
En este mundo te enseñan a acostumbrarte a la desigualdad y a dejar las cosas como están.
En el mundo te enseñan a decir lo que vos quieras pero a callar lo que ellos quieren.
Todos los pensamientos de un mundo igualitario son la peor arma del sistema, la esperanza nos alimenta a cambiar algo inquebrantable y lo mantiene. Unos pocos que ayudamos a los más oprimidos son los que mantienen la situación como está. Los opresores usan la esperanza de la gente con preocupación social, para mantener este mundo así. Ellos no hacen más nada, solo siguen oprimiendo.
¿Quién habrá inventado tan increíble lógica de trabajo? las armas principales del bien: el amor y la esperanza, usadas por el mal para mantener el sistema más egoísta, sanguinario y mejor pensado. ¿Quién habrá tenido la idea primero? ¿quieren pruebas de Dios y el Diablo? ahí las tienen, solo que no estoy tan seguro de quién será el ganador al final.
Maquinaria letal, engranajes aceitados, todo funciona correcto y cuando algún eslabón cree u osa tener la respuesta, lo sacan de este mundo. Si alguno tiene el atrevimiento de soñar despierto, lo eliminan.
El sistema no permite nada que no lo ayude. El racismo político, las diferencias de género y otras libertades que vemos como triunfos a los ideales igualitarios, son solo permisos que nos son dados porque ya no convenía segregar y separar, porque todos sirven de combustible a esta maquina. Segmentados no era seguro, que estén afuera del sistema era peligroso para el mantenimiento de la opresión porque se podía crear algo paralelo que la venza y arruine la armonía. Entonces los incluyeron y terminaron con el peligro, sumando victimas, sumando más combustible para esta Maquina Aniquiladora.

La maquina perfecta

¿Habrá abierto los ojos? ¿habrá encontrado el poder para ver todo mejor que nunca? si es así se encuentra decepcionado, lo que ve no es bueno. Encontró que la mentira esta por todos lados, tan inmersa en nosotros que por más que intentemos cambiarla, no va a ser posible.
Se levantó con un pensamiento nuevo, no había solución. Había pasado seis años de su vida luchando contra el mal, luchando contra el egoísmo y la desigualdad. Despertó, pero no por el nuevo día, despertó al darse cuenta que sus sueños eran solo eso. El hombre había intentado, una y otra vez, vencer al mal, a la mentira, pero, por más que intentara, no lo conseguía.
Se levantó pero esta vez no sabia con que sentido, todas las ideas de sacar sonrisas a los demás, de hacer feliz al otro, de preocuparse por el prójimo, de cambiar esta realidad desigual, de pronto no tenían sentido.
¿Para qué? ¿De verdad valía la pena tanto esfuerzo? cambiar la vida de las personas no le hacia ni cosquillas a esta maquina enorme ¿de verdad contaba para algo "salvar esa estrella de mar"?
Pensó en el exilio, tal vez así encontraría la verdad del camino. Intentar buenas acciones por las personas solo le había de vuelto decepciones, desencuentros, engaños, aprovechamientos. Pagó el precio de sus buenas intenciones y se sentía desconsolado. No como una depresión encontrada por un fragmento de tiempo, sino como una tristeza que llegaba para quedarse.
Sintió ganas de llorar pero no lo hizo porque ya nada iba a cambiar su desconsuelo. Sintió ganas de romper con todo su enojo algo importante pero no tenia caso ya.
Quiso descubrir el mundo y cambiarlo, quiso poder igualar oportunidades para todos, pero no pudo. No pudo contra el rival que es mucho mas poderoso.
Intentó y promulgó el secreto del compartir y amar. Intentó y gritó al aire que no podía mantener esta situación de injusticia, no podía ver el sufrimiento ajeno, a cambio del bienestar superlativo de algunos.
Intentó, calló y cayó al vacío.
La desesperanza inundando sus ojos, su mente, su alma. Siempre se había sentido bien con la idea de cambiar el mundo y de ayudar a la gente, hoy se daba cuenta que no servia nada de lo que hacia, que todo era una simple actitud de autoestima.
Se dijo así mismo que quería ver un milagro... algo que le de esperanza para terminar con este vacío el de no tener una motivación.