lunes, 4 de noviembre de 2013

Se fundieron

Y la miró, sin pestañar analizo su cara. Su contorno, su mirada. Vio cada parte de sus facciones tal vez porque no quería olvidar mas el rostro de quien mintió.
Se encontró sin poder hablar, sin poder emitir una silaba siquiera. Se encontró desarmado ante una balacera de realidad de la cual no pudo protegerse.
Sintió que su cuerpo perdía el sentido del tacto, que ya no podría sentir nada.
Se sintió atropellado por una manada de palabras que lo pasaron por encima como si el no fuera nada.
Descubrió que su cuerpo ya no estaba en su lugar. Se preguntó una y otra vez que había hecho mal, porque en su cara existía esa facilidad para ocultarle la verdad, se preguntó una y otra vez porque no lo descubría en el momento.
Toda su vida deseó poder leer las mentes de la gente, tal vez así, nadie se animaría a mentirle nunca más.
Prefirió mil veces una verdad que sea difícil de afrontar a una mentira que fuera descubierta por otros medios.
Toda su vida jugó a que podía saber lo que los demás pensaban e iban a hacer pero nunca pudo ver.
Se sintió ciego, se sintió sordo, se sintió gritar pero no generó ni un ruido.
Solo la miró, no podría hablar porque tenía miedo de sus palabras en ese momento.
Palabras ¿qué son las palabras? las palabras son la diferencia entre una verdad y una mentira, es la parte que nos toca, elegir nuestra parte de realidad, contarla.
Volvió a mirarla y entendió que no podía decir nada, entendió por primera vez en mucho tiempo que algo era más fuerte que todo lo demás. Solo con verla lo descubrió en su silencio, en las lagrimas de ella, en el toque de su mano sobre su pierna pidiendo una chance más, sabiendo que desde el momento en el que entró todo estaba perdonado.
Se supo merecedor de insultos y de ternuras. Su ángel le decía que sienta que era lo correcto, su demonio solo insultaba lo idiota que era y que así nunca iba a cambiar la situación.
Luego la miró otra vez y se besaron, el trataba no sentir, el trató con todas sus fuerzas dejar ese corazón como una piedra pero el calor de su beso derretía cualquier objeto.
Cuando pensó que todo estaba perdido se encontró. El ser humano necesita la posibilidad de perderlo todo para poder encontrarlo. Y así fue cuando estuvo a punto de quedar en banca rota de sentimientos ese beso, ese abrazo le quemó el cuerpo, les quemó su amor y se fundieron. Él ya no era él, ella tampoco era ella.

1 comentario:

  1. Su genialidad me asombra, lo voy a compartir con gente que aprecie estos textos maravilloso. Slds y sigan asi. Perdon que valla del final para adelante comentando

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